Servicio al club

10/10/19. Raúl Piñeiro

Verano de 1996. El Almería CF había sellado una agónica permanencia en el Bernabéu ante el Madrid B en la última jornada. Los rojiblancos habían hecho su parte, pero la ley del deporte, que obligaba a los clubes de la LFP a convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas, amenazaba con devolvernos a las catacumbas. Los llamamientos de la directiva que encabezaba Guillermo Blanes eran claros. Había mucho en juego y la ciudad tenía que hacer un esfuerzo para cubrir los 113.130.000 de pesetas de capital antes del 31 de julio. Si no, descenderíamos de forma administrativa.

Dos hermanos adolescentes, de 14 y 17 años recién cumplidos, se habían subido al carro hacía poco más de un año. Se engancharon al Almería CF dada su buena marcha en Segunda B y su play-off de ascenso. Y se abonaron en Segunda. Se compraron sus camisetas, con el 19 de Luna y el 9 de Roberto Martínez. Se involucraron tanto que se unieron a la Peña Juan Ternuras, viajando a muchos desplazamientos. Celebraron la permanencia como un gran éxito, pero cuando oyeron que cabía la posibilidad de que el club, a pesar de todo, descendiera, no pudieron evitar alarmarse.

Así las cosas, decidieron aportar su pequeño granito de arena. No tenían mucho dinero ahorrado, y desde luego su aportación no iba a ser decisiva para asegurar que el club cubriera el capital, ni tendrían voz, ni voto (debías tener 12 acciones o representar 12), pero cada uno de ellos compró una acción, con lo poco que tenían, por valor de 9.000 pesetas. Dieron todo lo que podían, todo lo que tenían. Fue un gesto simbólico. Entonces no podían imaginar lo que iban a vivir con el club, 6 temporadas en Primera incluidas.

El pasado 4 de octubre, 23 años después, ambos hermanos, después de pensarlo mucho, decidimos venderlas. No por el dinero. Ni tampoco por entrar en los sorteos de los Audis. Eso era lo de menos. El club ha entrado en otra dimensión, y entendemos que mantener las acciones perjudicaba más que beneficiaba al club. La nueva propiedad tiene un ambicioso proyecto y no seremos nosotros quienes le pongan obstáculos por el camino…

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