Memorias Rojiblancas: Esteban, los reflejos asturianos

24/10/19. Aarón Martínez

La portería siempre es criticada. Nunca deja a nadie satisfecho. Esteban es quizás alguien que haya sido criticado en algunos momentos, pero echando la vista atrás, su trayectoria en el equipo almeriense es impecable. El portero ovetense jugó seis temporadas en la UD Almería, de la 2008/09 a la 2013/14. Son 154 partidos disputados (12º de la historia) y el portero con más apariciones en la historia de los unionistas.

Llegó a Almería en el verano de 2008 para disputar la meta local con Diego Alves. Llegaba de jugar en grandes equipos como el Sevilla, el Atlético de Madrid o el Celta. Era una tarea complicada, ya que el arquero brasileño era uno de los mejores de la liga. Sin embargo, pudo jugar en su temporada inicial siete partidos por lesiones del guardameta titular. Durante la primera etapa en Primera División, solo jugó catorce encuentros en la competición liguera.

Uno de ellos es el único de los 154 que ha jugado siendo suplente. Fue en la 2009/10, en un choque entre los rojiblancos y el Valencia. Diego Alves hizo una falta fuera del área a Pablo Hernández que acarreó su expulsión. Esteban entró en el campo en un duelo que el conjunto che goleó con un 0-3. Poco pudo hacer frente a un equipo con Villa, Silva o Mata.

El descenso de 2011 provocó que Esteban pasase a ser titular. En los dos años en Segunda se asentó como uno de los mejores porteros de la competición y en uno de los pilares del equipo del ascenso. El año 2013 es clave, siendo fundamental con 37 años. Todos recordamos el penalti parado en Girona para encarrilar la ida de la final de playoffs. Aguantó una campaña en Primera, mostrando sus últimas paradas en la portería indálica. Su estatura (1,74) no le impidió brillar y hacer grandes actuaciones. Sus reflejos eran su gran baza a la hora de parar.

Fue un ejemplo como profesional, comprometiéndose desde el primer día. Su marcha se cerró con un homenaje. Lo que nadie había hecho antes. Se despidió en el estadio, con la afición y un caluroso adiós para despedir al portero que, quizás no por condiciones físicas, pero que atraía por su habilidad y ganas en el terreno de juego. La altura no lo es todo. Si no, que se lo pregunten a René.

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