Memorias rojiblancas: el derbi que todo lo cambió

12/12/2019 Aarón Martínez

Esta semana se disputa en el anexo del estadio de los Juegos del Mediterráneo un derbi almeriense. Este enfrentamiento será un tanto descafeinado, debido a que lo jugará el filial rojiblanco contra el primer equipo ejidense. Sin embargo, es la mejor excusa para recordar uno de los momentos más importantes de la historia de esta rivalidad.

El primer derbi de la Unión Deportiva se disputó en octubre del 2000 en el estadio Juan Rojas. El encuentro finalizó como empezó. Por aquellos tiempos, la relación entre ambas aficiones y directivas era más que cordial. La rivalidad ni siquiera era entendida como tal, y el fútbol almeriense estaba por encima de cualquier enemistad hasta la temporada 2002/03. En ella, los dos conjuntos están en Segunda División y la disputa por el trono del balompié provincial asomaba.

La casualidad quiso que la decisiva última jornada enfrentase a las dos escuadras almerienses. La UD Almería se jugaba la vida contra un Poli Ejido salvado matemáticamente. El plantel de Casuco debía puntuar para asegurarse la permanencia y no depender de otros resultados. En principio, el objetivo era bastante asequible.

La primera parte entraba dentro de los planes. Pasividad en un empate sin goles que contentaba a la afición local. No obstante, el descanso cambió todo. Los resultados eran favorables para el Almería de cara al descenso y el Poli Ejido rompió el pacto entre clubes. El equipo de Paco Herrera salió a morder y se adelantó con un gol de Aira. Solo la excelente actuación de Rubén Falcón bajo palos evitó la goleada.

El estupor era visible en las gradas del campo. Por fortuna, un balón colgado desde la banda derecha por Armindo era aprovechado por Paco Luna para empatar el derbi. Un remate de semitijera que hizo enloquecer a los aficionados rojiblancos. En la última jugada del partido, Luis Gil casi marca para el conjunto visitante. El final del partido mezclaba la alegría de seguir un año más en la categoría y la extrañeza de todo aquello que había pasado. El día acabaría con las derrotas del Racing de Ferrol ante el Tenerife por 0-1 y del Leganés en Terrassa por 2-0, que los condenaría al descenso. El equipo madrileño fue repescado al bajar la Federación al Compostela por motivos económicos.

Gabriel Hidalgo diría al finalizar el choque esas palabras tan recordadas posteriormente: “Somos hermanos, pero no primos”. Esto no sentó nada bien en la capital. La enemistad creció año tras año después de aquello y el derbi se recrudeció. Desde 2007 no se juega un derbi, por lo que el tiempo ha enfriado todo. El balance es de catorce partidos, con seis victorias para rojiblancos y tres para celestes.
Lo que se ha podido generar en el pasado debe superarse. Por ello, el éxito del nuevo CD Ejido es siempre una noticia positiva para el fútbol de la provincia. Siempre es bueno que haya representación almeriense en el deporte español. El derbi hay que entenderlo desde una rivalidad sana y nunca desde el odio irracional de aquellos que quieren lo peor para el vecino. La pasión y el respeto por delante. Es el fútbol, estúpido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *