Memorias rojiblancas: crónica de una muerte anunciada

27/02/2020 Aarón Martínez

El fútbol tiene todos los ingredientes para ser cruel, duro y despiadado. El éxito en este deporte es infrecuente. Nadie gana siempre. Este discurso, que puede sonar derrotista, se agrava cuando se habla del Almería. Una historia de fracasos con escasas alegrías. Es más, muchos de nuestros grandes recuerdos están ligados con derrotas (véase el partido contra el Valencia del descenso).

La historia de hoy también tiene una batalla perdida, pero una guerra vencida. Almería en el 2013 tenía puestas todas las ilusiones en el ascenso. Caso similar a la campaña actual. No obstante, la estabilidad reinaba aquellos días en contraposición a este primer año de Turki al-Sheikh. El puesto de entrenador lo ocupaba Javi Gracia y el equipo iba con la quinta marcha puesta. Las últimas jornadas fueron de infarto, enfrentándose a todos los rivales directos. Una etapa del Tour de Francia que tendría el Tourmalet como último partido con la visita al estadio del Villarreal. Un partido que el destino quiso que fuese decisivo. El ganador ascendía. No había más tutía.

Muchos almerienses viajábamos ese día a la ciudad valenciana. Un desplazamiento en el cual todos queríamos ir siendo de Segunda y volver siendo de Primera. Recuerdo tirando de memoria (selectiva, por lo tanto, subjetiva) que había mucha ilusión. Pero seamos sinceros. Somos el Almería. Señores, vamos al campo de un equipo que el año anterior había recibido al Bayern de Múnich y al Manchester City en Champions League.

Horas previas. Nerviosismo. Intranquilidad. ¿Quién marcará el gol del ascenso? ¿Qué haremos a la vuelta? Muchas dudas, preguntas y cuestiones sin respuestas inmediatas. El recibimiento al equipo fue especial. Una afición entregada a los indálicos. 500 hinchas rojiblancos que estaban en la llegada del bus del equipo andaluz con una pasión desmedida.

Entrada al estadio. La sensación de estar en una jaula. La grada visitante del Villarreal es lo menos parecido a una grada que se puede ver en el fútbol español. Comienza el partido. Vacío. La verdad es que poco puedo decir a partir de entonces. Quizás mi mente no lo ha procesado adecuadamente, o quizás sí. Un duelo para el olvido, pero una experiencia gratificante. La derrota en el deporte es tan necesaria como la victoria.

El viaje de vuelta fue tranquilo. Todo el trayecto durmiendo, con una paz que precedía a la tormenta. El Almería perdió aquel día, pero quedaba el playoffs de ascenso. Aquel año, el equipo ascendió. Vivimos los tres ascensos de forma indirecta: primero el Elche, después el Villarreal y luego nosotros. La batalla perdida, la guerra ganada.

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