Memorias rojiblancas: Camino de espinas

24/06/20. Aarón Martínez

El Almería – Las Palmas abría este final de liga como locales. Un último tramo atípico, sin público, que nos llevó a todos a un partido con los mismos protagonistas, pero bastante diferente. Justo siete años y un día antes (16 de junio de 2013), el conjunto rojiblanco disputaba contra los canarios la vuelta de las semifinales del playoffs de ascenso a Primera División. Calor intenso en esos últimos días de “primavera”, con un Juegos del Mediterráneo como pocas veces se ha visto.

Un duelo que venía de un 1-1 en Gran Canaria avalaba al equipo de Javi Gracia, pero Las Palmas era un rival valiente e indetectable en muchas zonas, con jugadores como Vitolo, Thievy, Nauzet Alemán o Momo. Un rompecabezas para un Almería que ya había vivido los dos ascensos directos muy de cerca (Elche y Villarreal) y con la tercera plaza, que no era una buena compañera de viaje. La mística de ese sexto lugar en la clasificación acompañaba al plantel canario que comenzaba fuerte el choque, con todo su arsenal ofensivo a punto. La mala puntería de ambos equipos llevaba al 0-0 en el descanso.

Lo cierto es que aquel Almería se desenvolvía bien en situaciones difíciles, prueba de ello el final de la temporada con unos duelos para el recuerdo. No obstante, el partido se vivió con mucha tensión en las gradas. Se podía notar, en medio de ese ambiente festivo, un nerviosismo latente. Para relajar los ánimos, nada mejor que fútbol. Una jugada por la banda izquierda de Aleix Vidal se convierte en el momento oportuno para un desmarque de Soriano que ve el catalán, para que el maño ceda a placer un balón que Charles solo tiene que acariciar para introducirla en la portería.

El hecho de adelantarse en el marcador vino demasiado bien a la escuadra local, que bajó una marcha. En los últimos minutos de juego, un saque de banda de Atouba era rematado dentro del área chica por Chrisantus, con un fallo en la marca de Trujillo. Un empate que hizo sonar todas las alarmas. El empate significaba la prórroga, pero no los penaltis, por la ventaja de ser terceros. Pero la peligrosidad de Las Palmas hacía que un gol visitante fuese una condena.

En los treinta minutos extra, poco fútbol y mucho cansancio en las piernas de los futbolistas. Zongo forzó un penalti que erró Charles, poniendo más ingredientes al drama de encuentro. Cada llegada de los canarios era un suplicio. Hasta que en el último minuto de partido, Carlos Calvo se fue de Barbosa y encontró a Charles, que se redimió de sus fallos en la prórroga. Una eliminatoria que costó sacar adelante y que se puede considerar la clave de ese ascenso, ya que la final del playoffs fue mucho más plácida. Día para recordar y, sobre todo, uno de esos partidos con final feliz en el que se notó la presión del público. Bendita grada con aficionados.

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