Los Mercenarios

20/10/20. Raúl Piñeiro

Es muy habitual, en esto del mundo del futbol, llamar mercenarios a los futbolistas cuando las cosas vienen mal dadas. El Almería volvió a dar la de arena en Gran Canaria, sumando una nueva derrota y encendiendo todas las alarmas en la afición, que han pasado en dos semanas de hablar de ascenso directo a firmar la permanencia, dando casi por seguro el descenso a Segunda B.

Los Mercenarios es el título en español de ‘The Expendables’. Sylvester Stallone ha sacado más rendimiento que nadie a sus virtudes. Una vez que creía haber agotado la mina de Rocky Balboa (años más tarde se ha sacado de la chistera la saga de Creed) tiró de imaginación para rodearse de viajes glorias del cine de acción para hacer películas sobre un grupo de mercenarios de elite. Stallone protagoniza, produce y dirige las películas, como su personaje, Barney Ross, es el encargado de coordinar y liderar las operaciones, controlando egos y sacando lo mejor de cada uno de sus hombres.

Pepe Gomes tiene que ser para este Almería lo que Ross con sus hombres o Stallone dirigiendo Los Mercenarios. Tiene que andarse con mano izquierda, y sin embargo ser firme para controlar a un vestuario que este fin de semana ha evidenciado que puede ser un polvorín. Petrovic salió a la palestra tras la derrota contra Las Palmas con unas desafortunadas declaraciones, en las que no dejó títere con cabeza, y Samu Costa le contestó por redes sociales. Una de las máximas del futbol es que los trapos sucios se lavan en la caseta. Es inquietante pensar que no haya unión y un objetivo común en el vestuario. Todos deberían trabajar para conseguir el mismo objetivo, que no es otro que subir al Almería a Primera.

José Gomes tiene que ser el líder de ese vestuario y poner orden. A partir de ahí, Gomes necesita hacer grupo, acoplar a sus jugadores y mucho trabajo psicológico, porque la presión y la ansiedad que generada desde el propio club y la afición es bastante alta. No puede ser que a la primera desconexión de partido nos caiga un gol y, a partir de ahí, el equipo se diluya. Hay que tener planes para cualquier eventualidad y mucho trabajo aun por delante…

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