La resistencia

20/10/19. Rubén Rozas Jódar

El titular de este artículo puede serle familiar a más de uno, de sobra es conocido el late night presentado por David Broncano nacido en febrero del pasado año. Un programa en el que la inmensa mayoría de los invitados, por no decir todos, se muestran sumamente cómodos. Pero lejos de este cómico y presentador televisivo, la resistencia se ha instaurado en tierras almerienses como si de Verano Azul se tratase con aquel famoso “del barco de Chanquete no nos moverán”.

Con Turki Al-Sheikh proclamado presidente de la UDA y propietario de la entidad desde el pasado 2 de agosto, todavía hay un grupo de personas que se resisten de un bien muy preciado por más de un seguidor indálico. No cualquiera tiene la oportunidad de tener en sus manos una acción del club de su corazón, del club que siente. A pesar de la tozudez de la nueva propiedad por hacerse con el 100% del accionariado rojiblanco, por si no tuviera suficiente con el 96% comprado a Alfonso García en una operación exprés, se han encontrado de lleno con un núcleo que se niega en rotundo a deshacerse de las acciones correspondientes.

Puro sentimiento, muy alejado del fútbol moderno. Es respetable que el nuevo dueño y su séquito pretendan ser propietarios absolutos de la entidad indálica, si bien deben entender que estos accionistas le den una respuesta negativa en cada propuesta por comprarle la parte que les corresponde del club almeriense. Una proposición que ha llegado hasta tal punto en el que entre de lleno el sorteo de los Audi, una costumbre en cada partido en casa desde que los pupilos de Pedro Emanuel recibieran al Huesca, uno de los descendidos de la máxima categoría. Así, se está haciendo incluso hincapié en que los accionistas no pueden participar en estos sorteos.

Unos 200€ por acción ofrecidos, cuadruplicando casi el pago realizado por los accionistas minoritarios en primera instancia, que con dificultad sirva para solucionar una vida, aunque se trate de una cifra interesante para salir de un apuro puntual. Pero más allá de lo económico y el negocio se localiza el motivo principal para dar un no por respuesta intento tras intento. Unas acciones que a nivel sentimental tienen un valor incalculable, por lo que con probabilidad piensen aquello del “accionariado de la UDA no nos moverán”, adaptando el archiconocido lema de Verano Azul. La resistencia indálica.

 

 

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