Identidad amenazada

23/12/2019. Raúl Piñeiro

Aún no se me ha pasado el bochorno del domingo por la mañana. Y no me refiero a la derrota ante la Ponferradina, que dolió, sobre todo por la falta de intensidad y carácter demostrada por el equipo. Pero el domingo la cosa no empezaba bien desde el principio. El Almería había pedido la noche anterior que los aficionados de preferencia fueran puntuales.

Todos asumimos que habría un tifo o mosaico. Por más que uno intentara imaginar lo que el club se traía entre manos, nadie podía imaginar lo que iba a suceder. Colgada en Preferencia, una bandera con 3 componentes. El león Rozam a un lado, el escudo del club al otro, detrás, en un segundo plano… y Turki en medio. Delante. Como digo, el estupor fue inmediato, y sigo sin digerirlo ni asimilarlo.

No entiendo en qué cabeza cabe pensar que Turki, por mucho que sea el dueño de la entidad, sea más importante que el propio escudo. No somos el Turki FC. Tampoco somos el Rozam FC. Somos la UD Almería, de la ciudad de Almería y el club, aunque sea propiedad de Turki, pertenece a su ciudad y sus aficionados. Esa es nuestra identidad y con esto ha sido amenazada.

No tengo dudas de que el dueño no nos necesita. Tiene recursos suficientes para llenar el estadio de gente pagada por él mismo. Pero el sentimiento de pertenencia no se compra con todo el dinero del mundo, del mismo modo que no nos pueden imponer un amor incondicional a Turki, que tan solo lleva 4 meses al frente del club. La duda que me surge es si fue el propio jeque el que obligó a poner semejante aberración, o si fue la brillante idea de alguno de sus acólitos con la intención de hacerle la rosca al jefe. No sé si es que el jeque piensa que al estar en Arabia no tiene presencia y esa es una forma de estar en el estadio.

En cualquier caso, fue una idea horrible, y no entiendo como no hubo gente, dentro del club, capaz de hacérselo ver al que fuera. Tenemos muy presente que Turki es el presidente del club. Eso no lo olvida nadie. Lo que tampoco se puede olvidar es que el escudo no se toca. No hay nada más importante que nuestro escudo y nuestro nombre. Y Turki y sus trabajadores tienen que respetarlo.

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