Almería y la afición

29/09/19. César Vargas / @_CesarVargas

Hace unos días, ‘Videoteca UD Almería’, un canal de YouTube de reciente creación que se dedica a subir algunos de los partidos más especiales de la historia unionista, me permitió revivir aquel famoso encuentro ante el Real Madrid de 2008 en el que los de Unai Emery se impusieron por 2-0 en un Mediterráneo a rebosar. Al inicio del choque, en la grada se pudo leer un enorme mensaje que decía: “Nuestra fidelidad, vuestro negocio”. Esta frase, descontextualizada ahora, una década después, hacía referencia a la desorbitada entrada que tuvieron que pagar los abonados ante el conjunto blanco y ante el FC Barcelona, partidos denominados como ‘días del club’.

Siempre se quejó Alfonso García de que en Almería no había afición que respaldara a su equipo. Sin embargo, en lo que jamás cayó el ya expresidente unionista fue en la autocrítica. Para él, la culpa siempre era del hincha, y así se encargaba de dejarlo claro públicamente cada vez que tenía ocasión de hacerlo. Alfonso se olvidaba de que nunca hubo más ilusión en Almería que en el debut en Primera División, y él se encargó de romperla con unos precios prohibitivos e inasumibles para muchos bolsillos. Varios años después, al darse cuenta, bajó los importes de los abonos, pero ya era tarde. No había proyecto que alentar. El trato era pagar un carnet barato a cambio de ver a un equipo que invitaba a cortarse las venas. No compensaba. Y, aun así, miles de nosotros lo aceptamos.

Ahora ha llegado el nuevo propietario y, en apenas cuatro partidos como local, ha conseguido colgar el ‘no hay billetes’ en las taquillas del Mediterráneo. Y, de pronto, descubrimos que en Almería sí había ganas de fútbol. Nos damos cuenta de que, con un proyecto de garantías y unos precios en condiciones, la gente se anima a ir al estadio. De una forma insultantemente fácil, además. A principio de temporada. Sin nada en juego. Así, casi sin buscarlo, locura colectiva. La almeriense no era tan mala afición, al fin y al cabo. Quizás el problema fuese otro.

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