UD Marmota

10/11/17. Javi Montoya

Me van a permitir que rebautice a la UD Almería, que vive y revive una nueva temporada de la marmota, por alargar en el tiempo el argumento de aquella mítica peli en la que el siempre genial Bill Murray estaba atrapado en el mismo día, el de la marmota. Tercera temporada consecutiva de la UDA dejándose querer por los puestos bajos de la clasificación, con el peligro de que esta vez sea la vencida y el frío de la 2ªB se cierna sobre todos nosotros y muchos sepan lo que es realmente tocar fondo. Porque, por increíble que parezca, podría ser peor.

Como increíble parece pero así es: lejos de corregir errores, desde el club parecen empeñados en no sacar partido de la experiencia reiterativa. Nadie parece escarmentar de esos errores pasados y, si se realiza algún giro de timón, o es imperceptible o es menor a lo que el temporal requiere. O, peor aún, la dirección es justo la contraria a la que se debería girar para salvar la marea. Las consecuencias y los resultados se van pagando, la tripulación especialmente. Pero claro, ya lo dijo el sabio: “No hay viento favorable para quien no sabe dónde va”.

Que Ramis se siente en el banquillo mañana en Albacete y que se vaya a comer el turrón porque la alternativa pueda ser el tándem Miguel Corona-Ibán Andrés dice mucho de este club, en concreto de su presidente, el eterno Alfonso García, ese que se reunió de urgencia el domingo tras la debacle ante el resucitado Cádiz y se volvió a pitorrear de todos quitando hierro al asunto al término de dicho gabinete de crisis. El mismo de “lo mejor está por llegar”. Aquel que veía “cosas muy desagradables”. El señor de Murcia que aparece y desaparece, en su nave del misterio, de la que se baja y a la que se sube cuando le apetece. Como un juego de simulación. O peor aún; porque esta no parece una temporada más jugando ya casi sin ganas al PC Fútbol o al Comunio, Futmondo y similares, por inercia, porque en el fondo te engancha y te es cómodo.

Más allá aún: este nuevo año de la marmota Alfonso juega a la ruleta rusa y la pistola no le apunta a él sino a muchos profesionales que se juegan presente y futuro -la mayoría tiene las espaldas cubiertas y chaleco antibalas, eso sí-, pero sobre todo está apuntando a Almería ciudad y provincia, con muchos aficionados sin más protección que sus sentimientos, sus bufandas y sus camisetas, esas que, emulando la calidad de muchos jugadores que la visten, se descomponen al primer lavado, como si fueran falsas pero costando el quíntuple. ¿Hasta cuándo este vodevil? Ni Bill Murray lo sabe, quizá algún día nos despertemos y lo hayamos soñado todo, como Resines en Los Serrano, mayormente. Vaya pesadilla…

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