Tras la tensión se desató la euforia

La plantilla celebró primero la permanencia con la afición desplazada a Lugo y más tarde en los vestuarios.

udalmeriasad.com

El vestuario de la UD Almería en el Estadio Ángel Carro de Lugo fue una fiesta al terminar el partido por haberse alcanzado la permanencia en la Liga 1|2|3. La temporada ha sido mala, pero ha tenido un final feliz y los jugadores y técnicos desataron toda su euforia porque después tanto sufrimiento e incertidumbre se había logrado el objetivo.

El Almería llegaba a la última jornada del campeonato en descenso y sin depender de sí mismo. Lo tenía todo prácticamente en contra porque tenía que ganar en Lugo y esperar el pinchazo de alguno de sus rivales directos en la lucha por la salvación. También le valía el empate, pero siempre y cuando la Cultural y Deportiva Leonesa perdiera frente al Numancia en Soria, como así ocurrió al final.

Los rojiblancos (de azul en Lugo) lo pasaron realmente mal. Fueron momentos de tensión, de nervios, de incertidumbre, como toda la temporada, pero ahora acumulados en la última jornada. Los lucenses mandaban en el encuentro y los resultados que se producían perjudicaban. Córdoba, Alcorcón, Nástic, Albacete se adelantaban en sus respectivas confrontaciones y eso ponía contra las cuerdas al conjunto de Fran Fernández.

Menos mal que el Numancia, que se jugaba el play-off de ascenso, se imponía a la Cultural y esto salvaba a nuestros representantes. Los sorianos llegaron a ir venciendo 2-0, pero el 1-0 encajado por el Almería le mandaba a Segunda División B. Hubo reacción y el tanto de Fidel dejaba de nuevo a los rojiblancos en la Liga de Fútbol Profesional. La Cultural acortaba distancias en Soria, y la incertidumbre y los nervios acuciaban a los jugadores, técnicos, aficionados, directivos… del Almería. De hecho un gol más de los leoneses o del Lugo, sería un desastre. No ocurrió. Primero terminó el partido de Los Pajaritos, y segundos después el del Ángel Carro. El conjunto almeriense estaba salvado y se desató la euforia. Abrazos, lágrimas, momentos muy emotivos. No era para menos.

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