Tiralíneas. Con P de permanencia

Raúl Piñeiro. 24/05/2016

Piñeiro

Los equipos o ciudades que empiezan por P suelen traernos buenos recuerdos a los aficionados del Almería CF primero y de la UD Almería después. Plasencia, Puertollano, Paterna, Pontevedra, Ponferradina… Todos empiezan por P y en todos esos casos el Almería triunfó. Sí, ya sé que contra la Ponferradina subimos en casa y que Paterna no era el rival, sino el Valencia B, pero uno cuenta la historia según le interesa y, en este caso, estos datos nos favorecen.

Porque si en Paterna subimos a Segunda A, en Palamós, contra la Llagostera, podemos dar un paso de gigante para sellar la permanencia en la misma categoría. Si al principio de la temporada nos dicen que íbamos a estar en esta tesitura, pocos nos lo habríamos creído. Pero la realidad es que el equipo con mayor presupuesto, nuestro Almería, pelea por no descender. Pese a haber fichado a todos los cromos más anhelados de la categoría. Pese a haber incluso gastado un dinero que ni en Primera se gastó en concepto de traspasos. El club más errático de la Liga de Futbol Profesional se lo juega a todo o nada con Soriano, que de la noche a la mañana ha colgado las botas para dejar de ser el salvador en el terreno de juego y serlo desde el banquillo.

El debut ante el Oviedo no es que fuera prometedor. Los primeros 60-65 minutos no difirieron mucho de lo que veníamos viendo con Gorosito, Carrillo, Rivera o Sergi: un despropósito de equipo, sin alma, desbordado por un contrario que se movía como pez en el agua sobre el césped del Mediterráneo. El Oviedo se puso por delante en el marcador con un gol incomprensible, por la facilidad y soledad con la que remata Linares. Y el mal pudo ser mayor porque los asturianos acumulaban ocasiones mientras que el Almería se limitada a tirar desde lejos y sin hacer cosquillas a la zaga contraria.

La muerte se paseaba por el Mediterráneo. El descenso se acercaba un poquito más, pero la afición no abandonó a su equipo y con la igualada de Quique le dio incluso más alas a los de Soriano para lograr un triunfo fundamental de cara a nuestras aspiraciones. Y este miércoles toca lo del Llagostera. Espero que el míster Soriano tomara nota del partido ante el Oviedo, aunque viendo la convocatoria de Zongo me parece que estoy equivocado. Lo del burkinés raya lo absurdo. Y si tan fácil y merecido es cargarse a Fatau, decisión que aplaudo, no merece menos Zongo, aunque sea por motivos deportivos y no extradeportivos como son el caso del mediocentro ghanés.

Dijo Soriano en su presentación que quería un equipo valiente. Ese equipo valiente no se vio hasta que nos vimos con el agua al cuello y acumulamos hombres arriba o quitamos a Zongo del medio. Espero que Zongo solo vaya para hacer bulto, porque no entendería que jugara un solo minuto después de su nula aportación, y ya no les digo si repite de titular. Los buenos, como Pozo, también con P de permanencia, tienen que estar sobre el terreno de juego. Tener gente buena la tenemos, se trata de saber utilizarla ante un rival, el Llagostera, que necesita ganar para aferrarse a la permanencia. Nosotros tenemos ansiedad y necesidad, pero ellos también. El que sea capaz de controlar los nervios y el miedo, tendrá mucho ganado. Ojala sea el conjunto rojiblanco…

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