Sadiquistas del mundo: uníos

16/01/20. Javi Montoya

El sadiquismo es imparable, se propaga inexorablemente por todo el Universo conocido. Mi amigo Raúl debe estar contento y tiene que permitirme la licencia: Sadiq es mi pastor, nada me falta. Yo no tardé en subir al carro, era claro que ese tren nos iba a llevar a la más absoluta felicidad y para muestra lo que acaba de pasar ante el Alavés. Manita y doblete del nigeriano aparte, lo que evoca y provoca este delantero es fútbol total, como el de la naranja mecánica.

Otra licencia que me van a permitir y perdón por venirme tan arriba: con todos los respetos y todas las precauciones, sin saber hasta dónde llegará este jugador ni sospechar siquiera que pueda llegarle ya o en un futuro a la suela de los talones al propio Darwin, llevo desde octubre, cuando no era nadie y si acaso más criticado que elogiado, viendo que Umar Sadiq es algo más que un delantero: es un futbolista total, el nueve que hereda el legado de Cruyff. Un jugón.

Umar y diez más. A veces empezando por Makaridze y otras por Fernando, a veces con unos laterales y otras con otros, casi siempre con Cuenca y nunca con Peybernes, ya cedido al Zaragoza. A veces con unos pivotes y otras con otros. A veces con unos extremos y otras con Aketxe. Ya hasta Villar marca, aunque sea de penalti. Total, que cuando Sadiq carbura, todo funciona. Si Umar happy, todos contentos.

Otra ronda que se supera en Copa, con fondo de armario suficiente y casi que de sobra para seguir adelante sin resentirse en Liga. La temporada no puede ser más prometedora, ya es que ni nos importa a quién más nos traiga Turki en este mercado de invierno. El sadiquismo hace que te olvides del resto, sólo quieres que llegue el siguiente partido para volver a disfrutar con tu Dios Sadiq… Y líbranos de Segunda. Amén.

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