¿Sabe Alfonso lo que se juega?

16/01/18. Raúl Piñeiro

Uno ve la plantilla actual, que no es perfecta pero tampoco es lo peor que se podía tener (si algo hemos aprendido en el Almería es que siempre se pueden hacer las cosas peor), y se da cuenta de que con que llegaran dos o tres refuerzos en condiciones, solo dos o tres, el equipo podría sellar la permanencia de forma tranquilo, sin apuros, ni desvelos. Por eso inquieta el poco movimiento en materia de fichajes. Es incomprensible que el club esté dispuesto a poner en riesgo su mayor capital, la plaza en la Liga de Futbol Profesional, por tal de racanear hasta el límite y no hacer las cosas con un mínimo de cabeza.

Viendo las penurias que hemos pasado y que estamos pasando en todos y cada uno de los partidos, sorprende que el presidente del Almería sea incapaz de ver lo necesario de los fichajes. ¿Es consciente Alfonso García de lo que hay en juego? ¿Sabe Alfonso que su club, devaluado ya de por sí, lo estará aún más si da con sus huesos en Segunda B? Lo grave del asunto es que el descenso se puede vender relativamente barato y a poco que hiciéramos las cosas con cierto sentido común, nos evitaríamos muchos problemas.

Pero no, este Almería y su dueño parecen ser apostadores empedernidos en la ciudad de Las Vegas. Parece que les gusta vivir al límite, sentir la adrenalina del jugarse el todo o nada. Como buen jugador empedernido, cree que la suerte va a estar de su cara, como lo ha estado en otras ocasiones. Pero a veces la suerte es esquiva y es entonces cuando llegan los sustos.

Lucas Alcaraz no es garantía de éxito, y menos en las condiciones actuales. Tendremos más partidos tipo Nástic que tipo Córdoba y entonces todo será una cuestión de matemáticas, y el problema de las matemáticas es que son universales y si el equipo hace números de descenso, si el equipo es uno de los cuatro peores de la categoría, baja. No fichar al menos un delantero sería un pecado capital. El equipo crea pocas ocasiones y necesita a alguien que enchufe lo poco que llegue. A partir de ahí, el extremo derecho es fundamental. Si recuperamos a Fidel para la causa, bienvenido sea…

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