Otro nivel

11/03/18. Javi Montoya

La UDA no da para más, por mucho que nos gustase pensar lo contrario. Eso mismo le pasará a Lucas, que hace lo que puede pero no milagros. Ganar a la Cultu y empatar en Huesca daban optimismo pero el Rayo, como en su momento Osasuna, ha devuelto a los rojiblancos a la cruda realidad sin mucho negocio. En Valladolid será difícil sacar algo el próximo domingo y ya le pueden ir poniendo velas a la patrona para que Jaime Mata siga sin espabilar. O eso o nos traemos un carro de Pucela.

Pero no, tampoco creo. Si algo tiene Alcaraz es la virtud de sacar lo máximo de sus plantillas y esta vez lo hace en un equipo que anda justito de nivel. Los puntos y resultados conseguidos le avalan, sobre todo ante rivales directos, supuestamente inferiores: la mencionada Cultural y el Sevilla ya mordieron el polvo. Dentro de dos jornadas sería vital ganar o al menos no perder en la visita a un Reus.

Ese partido, además de la posterior visita del Barça B o el postrero enfrentamiento contra el Córdoba, pueden marcar el devenir de esta temporada. Porque para bien o mal son los partidos en los que no deben fallar: con sacar la mitad, 6 ó 7, de los 13 puntos que faltan para llegar a los 50 que sellarían la permanencia habría que darse por satisfecho.

Está claro: nivel no hay para pensar en cotas mayores que no sean salvarse nuevamente in extremis. Haciendo aguas defensivamente, sin apenas creatividad desde la media, bandas que dejan mucho que desear y que obligan a jugar con dobles laterales por no haber mucho más, así como unos delanteros cuyas cifras hablan por sí solas. Con todo, la frustración de René y Pozo, jugadorazos cada uno en su puesto, debe ser ya mayúscula al verse partido a partido rodeados de jugadores de otro nivel, muy inferior.

Para nivel superior, por encima incluso de los cracs porque trasciende lo futbolístico y la ocasión lo merece, la sociedad almeriense, esa que autotildamos de pasota, dejada y mil epítetos más pero que se echa a la calle y se moviliza cuando la ocasión lo merece. Y como lo hace, cierro mi artículo con la única esperanza de que aparezca el pescadito que buscamos desde hace días. Todos somos tú, Gabriel. Sigue la corriente y vuelve a tu mar. Te seguiremos esperando hasta el final, pescaito.

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