Otra madera

08/01/19. Miguel Cano

El día de Reyes no se hizo esperar en los Juegos Mediterráneos y el Almería salió victorioso y con un abanico de sensaciones que ilusionan al equipo y al aficionado. Todos lo reconocemos abiertamente, la mejoría respecto al año pasado es total. Fran Fernández y su plantel ha cerrado más de una boca y ha despejado de la marea de opiniones los mensajes de los escépticos que nos acompañaban todos los años. Este técnico posee legitimación para rato y nos representa.

El Almería se enfrentaba a un Mallorca de altos vuelos pero con la vitola de los seis partidos sin perder. Además de acrecentar la estadística, no decepcionó en el verde y los bermellones pudieron salir peor parados. La primera parte fue de dominio más repartido pero los rojiblancos se adueñaron del partido desde el comienzo de la segunda parte. El conjunto indálico entretuvo, convenció y disfrutó y demostró por enésima vez su potencial ofensivo arriba. Con los cuatro habituales más un Narvaez que se tuvo que retirar lesionado, ya es capaz de destrozar a cualquier equipo y armar desastres en las defensas visitantes. No recuerdo esta característica estos dos últimos años.

El mediodía conoció también una batalla de reivindicaciones para el enganche y el matador del Almería. Juan Carlos Real y Álvaro Giménez se complementan a la perfección. Cuando flaquea uno, aparece el otro, aunque ayer no se dio el caso. Los dos fueron de los jugadores más destacados contra el Mallorca, con el permiso del excelso Eteki. Otro hecho reseñable es la ausencia de amarilla del camerunés, pues sus últimos nueve partidos los había finalizado con el cartón de este color. El jugador es pieza clave y por su habilidad pasa el plan de recuperación tras pérdida. Ayer se hinchó y volvió a dar ese empaque que todo entrenador desea para su combinado.

Aparte de estas dos bestias, muchos jugadores aprovecharon la oportunidad de ayer como Martos o Juan Ibiza. Esto los hace mejores a ellos y vuelve más competitivo al equipo, una ecuación que algunos jugadores no habían asumido el curso pasado. La mejoría no viene solo por lo futbolístico, sino también por el trabajo con la cabeza. En definitiva, nuevos ánimos, nuevas formas de hacer fútbol y nuevas formas de ilusionar.

Solo cabe reconocer el completo lavado de cara de este bloque. Grandes objetivos se presentan a la vista. Por lo pronto, no perder la idea de juego que les ha llevado hasta aquí. A largo plazo, pelear por los puestos de promoción en una lucha, eso sí, tremendamente disputada todas las campañas.

Queda poco para el término de la primera vuelta pero el Almería se mueve ya en otras aguas. También ha mudado la piel, pues ha pasado de una madera en estado de descomposición a una sólida que soporta los envites de las nuevas aguas. La presión intensa tras pérdida, el doble pivote defensivo, el enganche de Juan Carlos Real, el liderazgo en defensa y la profundidad de los laterales se volvieron a ver ayer y si no se ven en Alcorcón, se verán el 19 en casa frente al Cádiz. 

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