No es por Pozo

28/07/18. César Vargas / @_CesarVargas

Tres años de regates, de fintas, de asistencias, de pases imposibles, de alegría. Se va Pozo y no puedo evitar sentir nostalgia. Nadie nos hizo disfrutar como él en este último lustro infame de la UD Almería. Nadie. Porque, aunque algunos se empeñen en negarlo, ningún nombre ha sido tan coreado en el estadio en estos últimos tiempos como el de Pozo. El jovencísimo malagueño —aunque a veces se pretenda que tenga la madurez de un futbolista contrastado— fue, durante este tiempo, una de las poquísimas razones que invitaban a ir al Mediterráneo. Ver su dorsal entre los titulares era sinónimo de esperanza. Saber que estaba en el césped hacía pensar que, en cualquier momento, podíamos ver algún ápice de brillantez entre la mediocridad.

Y es que Pozo fue capaz de iluminarnos en la penumbra, rodeado por un equipo limitado y con futbolistas venidos a menos. No debe ser fácil asociarse con alguien que a duras penas puede controlar el esférico, tirar paredes con quien sabes que no te las devolverá o asistir a delanteros que no llegan a cinco goles por temporada. El panorama siempre fue desolador. Ahora, Pozo se marcha para dar un paso adelante en su carrera, y nos deja huérfanos a aquellos que creemos que las diferencias en el fútbol se deben marcar con un balón en los pies, tal y como él hacía.

Buena parte del dinero que se invierta por el malagueño se perderá sin ofrecer mayores explicaciones, con ese oscurantismo que predomina en la mayoría de acciones que lleva a cabo el club. Alfonso García sigue liberando nóminas elevadas para sustituirlas por otras más económicas mientras una parte de la afición contempla el panorama con satisfacción e, incluso, con ilusión. Mientras tanto, el mismo Almería que estuvo a solo un gol de descender de categoría continúa perdiendo a sus mejores futbolistas sin que nadie de garantías los sustituya. Cuesta creerlo, pero hay quien aplaude que se vayan los poquísimos jugadores que eran capaces de marcar la diferencia en este equipo. Ya no es por Pozo. Es porque sabemos que no vendrá nadie como él.

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