Memorias rojiblancas: Tiki-taka en el Sánchez Pizjuán

17/10/19. Aarón Martínez

Ya ha entrado el frío en Madrid. Manta, café y recuerdos. Mi mente se va once años atrás. Sevilla FC contra UD Almería. Partido de los grandes en la campaña 2007/08, en La Sexta, con Montes narrando y Kiko y Salinas comentando. La temporada es fantástica del equipo de Emery, que esa noche tenía enfrente a un Sevilla que luchaba por entrar en Champions League. El plantel hispalense es bárbaro, con un sinfín de jugadores sobresalientes (Palop, Navas, Capel, Luis Fabiano, Kanouté, Dani Alves…) y con una progresión al alza. En la segunda vuelta de la liga, el Sevilla es el segundo mejor equipo con 25 puntos, solo por detrás del Deportivo (26). Por su parte, el plantel indálico formaba con Diego Alves, Bruno, Carlos García, Pulido, Cisma, Felipe Melo, Corona, Soriano, Mané, Juanma Ortiz y Negredo. Una plantilla que hizo la mejor temporada de la historia y haciendo de esa noche una de las actuaciones más recordadas de aquel año.

Aquella noche de abril lluviosa, el equipo local comienza de forma imparable. Los primeros quince minutos son un vendaval y los rojiblancos se ven atenazados, sobre todo a balón parado. Pero cuando mejor está el Sevilla, llega el gol visitante. Un poco más allá del ecuador de la primera parte, un balón colgado de Soriano es anotado por Dani Alves en propia puerta. Definición de killer abocada al fracaso. A partir de ese tanto, el campo se inclina a favor de los indálicos. La suma de efectivos permite al Almería recibir un penalti a favor. Sin embargo, Negredo no aprovecha la pena máxima y manda el balón al palo. Antes de acabar los primeros 45 minutos, hay un gol anulado a Juanma Ortiz. Fuera de juego inexistente. En circunstancias normales, tres son los goles que podría haber sumado el conjunto rojiblanco.

La reanudación del partido coincide prácticamente con el segundo del cuadro almeriense. Soriano sorprende a Palop con un tiro lejano y el meta no atrapa el balón. El rechace, manso, una bendición para cualquier delantero es aprovechado por el tiburón de Vallecas. Negredo pone el 0-2 y el runrún en la grada. Algo que siempre se comenta es la intensidad del Almería de Emery en los inicios de las segundas partes. Día como pocos para apreciar esto. Comodidad y control del partido, que desemboca en el tercero. Presión alta, recuperación de Felipe Melo y definición de Juanma Ortiz picándosela a Andrés Palop. Meneo almeriense en el Sánchez Pizjuán. Exhibición de fútbol.

Y la guinda. Centro de Juanma Ortiz desde la derecha, toque de Prieto en un intento de despejar y obra de arte de Álvaro Negredo. Medio con el tacón, medio con el exterior, golazo del nueve rojiblanco. Gran encuentro de Juanma Ortiz, que junto a Bruno Saltor, dominaron la banda derecha del estadio sevillista. Con este marcador y, para más desesperación para el equipo local, aparece Diego Alves. Falta dentro del área y el árbitro apunta el punto de penalti. Kanouté chuta y el guardameta brasileño detiene. Hasta el portero se luce en un día que todo le sale al Almería y nada al Sevilla. Solo queda el tanto hispalense de Frederic Kanouté para modificar levemente el marcador.

Los últimos minutos son el momento de la calma. En esa mar tranquila, el conjunto indálico se divierte y puede marcar el quinto. Andrés Montes desde la cabina de retransmisión lanzando frases y chascarrillos como cantar la canción “Viva Almería” de Manolo Escobar. Momentos que te dan el fútbol. En el décimo aniversario de su fallecimiento, hemos recordado uno de los partidos que ligan al periodista y al conjunto rojiblanco. No se me ocurre una mejor forma de terminar que con una de sus frases: “Porque la vida puede ser maravillosa”.

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