Memorias rojiblancas. Te tienes que reír

21/02/19. Aarón Martínez

En una semana cargada de polémica arbitral, con unos y otros hablando y discutiendo sobre decisiones, actuaciones y términos como el instant-replay o interferencia, hoy nos centramos en los árbitros. Los jueces del fútbol, esas personas encargadas de que todo transcurra con normalidad en un partido. A no ser que se cometan errores.

Una de las grandes pifias sucedió en septiembre de 2006. En la cuarta jornada de Segunda División se disputaba en los Juegos Mediterráneos el derbi andaluz Almería-Cádiz. Un partido vital a pesar de ser tan pronto, ya que el conjunto rojiblanco encadenaba tres derrotas seguidas. Todo marchaba perfecto con un 2-0 en el marcador. Hasta el minuto sesenta, cuando llega una de las jugadas más inexplicables y surrealistas de la historia de fútbol español.

En una jugada de ataque del equipo visitante, Mané agarra y forcejea con el jugador cadista Enrique a unos cinco-seis metros del área. Una falta clara. El árbitro pita y, para sorpresa de todos, señala penalti. Todo esto tras hablar con su juez de línea Rodríguez Vallejo, el cual estaba convencido de que la acción había transcurrido dentro del área.

El colegiado Iglesias Villanueva acepta la decisión. No tanto los jugadores y la afición almeriense, que protestan y claman ante lo que consideran una injusticia. Abraham Paz iba a transformar la pena máxima y ajustar un partido que acabaría con idéntico resultado: 2-1 y victoria. Esta sería la primera piedra de un ascenso histórico para la UD Almería.

Tras toda la polémica que generó esto, la Federación mandó “a la nevera” al colegiado. Para más perplejidad del asunto, el juez de línea que había tomado la decisión había estudiado óptica y optometría. Buenas notas, pero pocas prácticas.

Lo que queda claro con esta anécdota es que tenemos que aprender a respetar más a los árbitros y a este colectivo. Que no roban a tu equipo, ni hay ninguna conspiración contra nadie. Son personas y fallan, punto. Te tienes que reír con más de algún hooligan. Siempre aplico el mismo comentario para zanjar esto. En un partido de fútbol, un hombre le dice a otro: “Que le parecería si le digo ahora que su hijo es muy malo”. “Fatal”, responde el padre. El primer hombre le replica: “Llevas todo el partido insultando a mi hijo”. El padre extrañado, aclara: “Pero si yo no he insultado a ningún niño”. “Claro, porque mi hijo es el árbitro”.

One Response to Memorias rojiblancas. Te tienes que reír

  1. Loli dice:

    Un buen artículo. Y un mensaje muy positivo que todos deberíamos de tomar nota.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *