Memorias rojiblancas: Senderos de eternidad

07/02/2020 Aarón Martínez

Los años en Primera División son sinónimo de grandes partidos y recuerdos en el imaginario colectivo de la afición unionista. A lo largo de las dos primeras campañas se mantuvo una línea regular que se tradujo en una posición en la media tabla. No obstante, en la temporada 2009/10 la salvación costó un poco más. Por ello, se llegó a la jornada 36 con opciones matemáticas de bajar a Segunda.

El partido en casa frente al Villarreal se convertía en un día clave. Un conjunto castellonense con jugadores de la talla de Marcos Senna, Santi Cazorla, Diego Godín o Guiseppe Rossi. El Almería jugó con Diego Alves; Michel Macedo, Chico, Acasiete, Cisma; M´Bami, Bernardello, Soriano; Piatti, Crusat y Kalu Uche. Un 4-3-3 con un doble pivote fuerte, con Soriano con libertad de movimiento; y arriba dos balas por bandas y un delantero como Uche. Casi nada al aparato.

La importancia del encuentro provocó que el conjunto rojiblanco fuese rápidamente a por el gol. La necesidad de sumar los tres puntos obligaba a ello. Para el Villarreal, el hecho de sumar supondría consolidar su puesto en zona europea. Comenzó fuerte el equipo visitante visitando varias veces la puerta de Diego Alve, si bien el Almería golpeó primero. Un balón interior de Soriano a Crusat se convertía en un regalo para el catalán, que con violencia golpearía el cuero para vencer a Diego López.

Tanto Albert como Piatti iban a ser una pesadilla aquella tarde para la defensa amarilla. Más aún cuando el argentino se iba en solitario contra la meta visitante y Musacchio tenía que derribarlo. Roja directa y el Villarreal a sobrevivir durante 75 minutos con uno menos.

El Almería iba a aprovechar la expulsión sacando provecho en los primeros 45 minutos. Antes de la media hora de encuentro, llegaría el segundo. Crusat, tras una carrera por banda izquierda, le daría un pase de la muerte a Uche para anotar su primer tanto. La situación del partido era favorable para el plantel indálico, el cual redondeó el resultado con el tercero.

Un solitario ataque de Piatti por la derecha iba a desencadenar en un pase al balcón del área para Uche que, a la media vuelta, ajustaba al palo izquierdo del guardameta amarillo.
Según cuenta Juanma Lillo, en el descanso de ese partido, abroncó a sus jugadores a pesar de ganar por tres goles de diferencia.

Entrenador peculiar. La segunda mitad se inicia con un arreón visitante con el gol de Marcano. El defensa iba a aprovechar un rechace para acortar diferencias. Llegando al ecuador de esta parte, llega el punto de inflexión para lo que queda de partido. Chico es expulsado por una agresión a Llorente (bastante dudosa) y el partido se queda en tablas de nuevo. La falta posterior supone el 3-2, tras otro rechace de Alves que remata Ibagaza.

La afición la toma con Llorente, al que le dedican el conocido cántico “El nueve, el nueve, el nueve es un…”. Los últimos minutos iban a ser una constante avalancha del Villarreal para buscar el empate. Hasta que en el descuento Piatti remataba el encuentro con un buen tanto. La victoria suponía la salvación prácticamente matemática. Un año más en Primera. Pensábamos que era eterno. Y solo duró un año más…

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