Memorias Rojiblancas: Sander Westerveld, el gigante holandés

El refranero español nos da entrada al texto con una afirmación relacionada con el personaje de hoy: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Y es que el paso de Sander Westerveld se puede resumir con estas palabras. El portero holandés ya había tenido una carrera extensa antes de llegar a tierras almerienses. Su llegada al Liverpool fue la compra más cara de un portero en la Liga Inglesa hasta años posteriores. Formó parte de un equipo red histórico, campeón de cinco títulos en una sola temporada. Además, fue seis veces internacional con Países Bajos.

Posteriormente, jugará en la Real Sociedad subcampeona de liga y en el Mallorca. Con 31 años, llegará a Almería en el verano de 2006. Tan solo está un año, pero logra el gran objetivo del club: el ascenso. Westerveld es sinónimo de éxito. Un año en la ciudad indálica le basta para demostrar su talento. Juega como titular toda esa temporada, donde se asienta como un indiscutible con Emery. Disputa 41 partidos ligueros, siendo el quinto menos goleado de toda la competición (41 goles encajados -un gol por partido-).
Una de las anécdotas de su paso por el conjunto rojiblanco es uno de esos partidos locos, que acaba con la expulsión del guardameta neerlandés. En un encuentro frente al Xerez, Mateu Lahoz expulsó a Crusat, Bruno, Mané y Westerveld para que el conjunto gaditano empatase en el minuto 96 de penalti.

Tras acabar contrato en junio, no sigue y se marcha a su país, más concretamente al Sparta de Rotterdam. No obstante, hay polémica en este hecho. Según comenta el propio portero, el presidente Alfonso García le prometió la renovación. En abril, la oferta estaba en la mesa y después nada. La explicación de la dirección deportiva fue sus problemas de espalda, pero el arquero explica “he jugado muchos partidos y si es cierto que tenía algunos problemas después de los viajes era por culpa del autobús de niños en el que nos hacían viajar”.

Sin embargo, el recuerdo de Westerveld es de un portero que en su único año rindió a un gran nivel a pesar de este final agridulce. Para el imaginario colectivo, el arquero es uno de los símbolos del ascenso de 2007.

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