Memorias rojiblancas: René Román y las despedidas

26/01/2020 Aarón Martínez

La marcha de René Román ha supuesto el final de la trayectoria como rojiblanco del guardameta gaditano. Su adiós ha levantado un revuelo en la afición del equipo almeriense que se explica por la importancia del portero en esta última etapa. Es innegable el valor del arquero en las dos campañas pasadas, especialmente en su primer año, en las que jugó todos los minutos de liga y salvó al equipo en Lugo.

A nivel individual, su rendimiento está fuera de toda duda (95 partidos en la entidad). El gato de El Bosque es el apodo que escribí en el primer artículo en el que hablé de René. Una definición acorde a su estilo de juego. Lo que mejora o empeora la imagen y el recuerdo de un jugador es la colectividad. El plantel indálico no ha estado a la altura de las circunstancias en las temporadas que ha estado René. Por ello, surge el debate: ¿Actuaciones deportivas, es decir, la objetividad, o el sentimiento, claramente subjetivo?

La afición, en su gran mayoría, tiene un cariño por René. Más allá de lo que se ha podido decir en los pasillos de los Juegos del Mediterráneo en estas semanas, la opinión media es notable. El sentimiento del aficionado que valora el paso de un jugador. ¿Hasta qué punto tendría que influir? Lo primero que se me viene a la mente es el fútbol. ¿Qué sería de este deporte sin pasión? Es el hincha es que siente y transmite ese afecto. Por lo tanto, es adecuado valorarlo desde este punto de vista.

La otra parte es su impacto en el club. El mayor o menor poso que haya podido dejar no se traduce en un éxito deportivo del equipo. Es justo este punto el que mayor controversia está provocando entre los aficionados. Es un jugador especial en la historia de los unionistas, pero la capacidad de liderazgo no gana partidos. La palabra más repetida en estos días es la de capitán. Algo fundamental, ya que es el que ha encabezado a ese vestuario en los peores momentos y ha sido de alguna forma la imagen del Almería desde 2017. Guste más o menos, en la etapa de Segunda División -2015/2020-, su papel es destacado, aún más en la posición que tiene. Una portería cuyos palos pesan mucho.

La sensación general es de una desidia por tratar un tema como este. René Román ha calado en esta ciudad y en este equipo, pero su papel en la historia queda limitado por varios factores: su talento, el nivel del conjunto y la peor época del club. Ahora bien, sus ganas e implicación han resaltado en un tiempo de dejadez. La mejor pieza en la peor versión del juguete.

Cuando se fue Pozo, lo denomine como “un oasis en el desierto”. Pequeños fogonazos que hemos tenido en estos años. Gracias a gente como René, Pozo, Joaquín o Rubén Alcaraz el equipo ha podido salvar la categoría. El adiós del portero supone un final poético de una etapa y el inicio a lo desconocido. Las despedidas duelen.

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