Memorias rojiblancas: Maguregui, aprender a ganar

17/05/20 Aarón Martínez

El día 2 de junio de 1978 llegaba a Almería un nuevo entrenador encargado de dirigir al equipo en su aventura por Segunda División, tras el ascenso del mes pasado. Ese técnico sería José María Maguregui, el cual acaba de ascender al Celta de Vigo a Primera División y entrenó varias campañas al Racing de Santander, por lo que era una persona con experiencia de sobra para este puesto. Además, su pasado como jugador (referencia en el Athletic Club de los cincuenta) le hacen ser un conocedor del juego desde su posición en la medular. El gran aporte de Maguregui al fútbol es la táctica del “autobús”, una especie de nacionalización del catenaccio italiano de Nereo Rocco.

El primer fichaje de Maguregui en el banquillo rojiblanco fue Garay, con pasado en Lezama. El proyecto concluiría de la mejor manera posible, con un ascenso histórico para el Almería, ganando la liga y siendo el equipo más goleador (62 tantos). En casa el equipo fue un fortín, y solo concedió dos empates. El tramo final fue la clave para ascender, con tres victorias seguidas contra Betis, Ferrol y Castellón.

El debut en Primera División también fue un fantástico año. El primer gol fue obra de Juan Rojas, en un partido en casa contra el Zaragoza. Los encuentros de local fueron la base del equipo de Maguregui para la salvación y acomodarse en la zona tranquila de la tabla. Invicto en el Franco Navarro en todos los enfrentamientos, incluyendo el Real Madrid, Atlético de Madrid, Valencia, Athletic Club o Barcelona. Precisamente, contra estos últimos se confirma la salvación, y el entrenador confirmó su renovación. Se marchó a la Ciudad Condal el 27 de mayo a operarse y le comentó a la directiva que planificará la nueva temporada desde allí, situación que provocó el recelo de la entidad. La sorpresa vino cuando días después Maguregui se marchaba al Espanyol. El sustituto, que se tiene que buscar rápidamente, será Arsenio Iglesias.

José María Maguregui fallece el 30 de diciembre de 2013. El legado para la Agrupación Deportiva Almería fueron dos campañas memorables, sin ninguna derrota en casa en competición liguera y con el único “pero” del nivel irregular lejos de tierras almerienses. No obstante, el rendimiento en el banquillo indálico es de matricula de honor. La hazaña de ascender y mantenerse tiene un mérito enorme, teniendo en cuenta el contexto y de donde venía este equipo. Figura histórica para el fútbol de la ciudad.

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