Memorias rojiblancas: Joaquín Fernández, el jerarca de Huércal

15/04/2020 Aarón Martínez

La cantera, la gran olvidada. En los últimos años, muchas alegrías contrarrestan con una participación escasa de canteranos en el fútbol profesional. Y es que ese salto del filial al primer equipo no se ha materializado de la forma correcta. Por culpa de unos o de otros (no es el espacio para hacer hincapié en este aspecto), hoy vamos a hablar de uno que derribó la puerta por méritos propios. Un proyecto que llegó a la élite por su trabajo y su capacidad para ser un líder.

Recuerdo que el primer artículo que escribí en este diario fue dedicado al huercalense. Sin duda, es un jugador especial, capaz de conectar rápidamente con la afición. Un tipo corriente, natural, cercano. Diez años en el club e internacional en categorías inferiores (sub-16, sub-17 y sub-18) avalan su importancia. Debutó con el Almería en un partido de Copa del Rey frente al Nàstic de Tarragona (14 de octubre de 2015). Con el 26 a las espaldas, disputó los noventa minutos. Meses después, disputó su primer partido oficial en liga, en un partido en Anduva contra el Mirandés. Esa temporada 2015/16 jugó solo cuatro partidos con la primera plantilla.

El año siguiente firmaría un contrato que lo ligaría con los unionistas hasta 2021. Dos temporadas completas en el primer plantel, y el comienzo de la 18/19. Fue fundamental cuando estuvo (más de 3.000 minutos por campaña) y llegó a ser capitán del equipo con tan solo 22 años. Una mentalidad que arrastraba a sus compañeros. Lo más destacado era su versatilidad en el campo, pudiendo adaptarse a la posición de mediocentro defensivo y ejercer con solvencia el puesto de central. Cualquier entrenador quiere un jugador así. Y jugador de la casa, algo fundamental para entender y comprender lo que sucedía en el vestuario y fuera de él. Un nexo en los peores momentos de la historia reciente de la entidad.

Lo que está claro es que Joaquín ha estado media vida ligado a la UD Almería. 98 partidos en el filial, 78 en el primer equipo y último vestigio de talento local en la Unión Deportiva Almería. Un jugador cuyo paso se nos ha quedado un tanto corto, pero una debilidad personal. Quizás porque es un jugador que lo dio todo en el momento que nadie daba nada. Quizás por ser almeriense. Quizás por el simple hecho de luchar. Cuando no dábamos un duro por ninguno, hubiese apostado todo mi dinero por Joaquín Fernández. Con eso me quedo.

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