Memorias Rojiblancas. Ese chico es el mejor

22/06/19. Aarón Martínez

La historia de esta semana se centra en la superación. Los primeros pasos de un futbolista que crece en los terrenos de juego catalanes y no ve su esfuerzo recompensado. Un año en Grecia y vuelta a Tercera División. Con 21 años y un paso por el filial del Mallorca nada esperanzador, sin debutar con el primer equipo, se marcha al filial del Almería. Esta es la trayectoria de Aleix Vidal hasta 2011. Su carrera cambiará radicalmente ese año.

Ese mismo verano la vida de Aleix da un giro de 180º. Hace la pretemporada con el primer equipo por una cláusula y Lucas Alcaraz queda prendado del jugador catalán. En palabras del técnico, “al tercer día, el director deportivo me pregunta cómo va el equipo y le digo que el mejor es ese de los tatuajes del B”. El club no quería que jugase, pero Lucas tenía claro que ese chico era el mejor de los veinticinco de la plantilla. La intención era que Aleix sumará en el potente proyecto del filial, donde llega a debutar anotando dos goles.

Sin embargo, el míster granadino sabía que había talento. La importancia se refleja en los 43 partidos que jugó (41 de titular). La confianza en el jugador fue clave, igual que asentarlo en el once titular. Su buena temporada se cierra con cinco goles y con el sabor agridulce de no ascender. Logro que sí consiguió la campaña siguiente.

Aleix Vidal, a pesar de los años que han pasado de todo aquello, recuerda con especial cariño a Lucas Alcaraz. Su autoestima creció a la par que sus minutos y ese jugador que jugaba pegado a banda con gran velocidad vio recompensado todo el trabajo. Una de esas casualidades que relanzan una carrera y, a su vez, ayudan a un equipo a cumplir objetivos. El inicio de la carrera de Aleix en Almería. Cuando el talento ganó a la inexperiencia.

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