Memorias Rojiblancas: El último día

06/07/19. Aarón Martínez

Sensaciones extrañas para aquellos que no habrían visto otro estadio. Los más veteranos hablarían del estadio de La Falange y sus recuerdos más presentes. Ese día, el último partido de la historia del Almería en el Juan Rojas, sería especial. Desde 1976 con un Almería – Athletic Club de Bilbao hasta ese 13 de junio. De Franco Navarro a Juan Rojas. Un campo donde se habían celebrado ascensos, vivido la mejor etapa del fútbol almeriense y también la caída al pozo. Pero la escala hasta el cielo estaba comenzando con un proceso lento, aunque firme. No obstante, el partido que vamos a comentar quizás fuese una prueba de fuego. Otra vez asomados al precipicio. Como tantas y tantas veces.

El choque iba a ser con el Sporting como rival. Una de las últimas noches de primavera de 2004 presenciaba este encuentro. El de la salvación matemática del conjunto andaluz y la continuación en Segunda División. Mientras, el Sporting perdía todas las opciones de ascenso. Ante más de 10.000 espectadores, el balón comenzaba a rodar. Los primeros 45 minutos fueron el preámbulo de los tantos del encuentro. Los aficionados locales celebraban los goles de Getafe, Alavés y Numancia para desmoralizar a los visitantes. Por ello, el equipo asturiano comenzó fuerte, con ganas de tomar la manija.

Sin embargo, la ocasión más clara fue el gol de Luna anulado por fuera de juego. La asistencia de Francisco es excelente, puro estilo Laudrup. Entre dos contrarios, con el exterior de la bota y con una suavidad propia de la calidad del almeriense.

La segunda parte se inicia con un gol anulado a Ismael (Sporting de Gijón) en una jugada ensayada que sale a la perfección si no fuese porque el asistente levanta la bandera. Y a partir de aquí, el vendaval de goles. En el minuto 50, un balón en profundidad es aprovechado por Francisco para hacer el 1-0. Talento a raudales. La respuesta gijonesa iba a ser rápida. Tan solo tres minutos después del gol del Almería iba a llegar el empate. Centro que toca un jugador del Sporting para que Ismael anote con un buen golpeo. La igualdad se mantendría más de diez minutos, en un partido que se animaba por momentos.

Hasta que apareció el de siempre, el más listo de la clase. Con la lección siempre aprendida y la tarea ya hecha el viernes por la tarde. José Ortiz, tras un pase de Jorge Pérez, iba a definir al palo largo con su pierna derecha. 2-1 en el marcador que se mantendría hasta el final. Salvación e invasión de campo. Mención especial para Alfonsín. El hombre que salvó al equipo, una persona de la casa, gente de club. Integrante en cuerpos técnicos de entrenadores como Casuco, Fabri o Paco Flores.

Este fue el final para un estadio que tiene mucha historia, muchos momentos que contar. El prototipo de estadio que todos queremos tener en esta ciudad. La afición apretaba creando un ambiente cargado. El humo del tabaco se mezclaba con las voces del graderío para ser un factor diferencial. 23000 personas llegaron a entrar (o colapsar) las butacas del estadio municipal. Locuras de tiempos pasados. El fútbol de antaño, tan añorado y mitificado. Este día se dejó atrás todo esto para iniciar una nueva etapa. Mejor, peor. Nuevo, antiguo. Unión Deportiva o Agrupación Deportiva. Lo importante es lo primero. Almería.

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