Memorias rojiblancas: El caso Hierro

23/04/2020 Aarón Martínez

La temporada 1975/76 comenzaba en Almería con una ilusión, el ascenso a Segunda División. La Agrupación Deportiva había nacido en 1971 con el objetivo de subir a la máxima categoría del fútbol. Para este proyecto, el presidente Antonio Franco Navarro fichó al entrenador Enrique Alés ese año. La plantilla contaba con jugadores de nivel, destacando el capitán Juan Rojas.

Tras una campaña en la que se mantuvo un notable nivel, el equipo no pudo alcanzar al Real Jaén, que acabó como líder del grupo cuarto de Tercera División. La AD Almería, segunda clasificada, se jugaría el ascenso con el Terrasa, equipo de Segunda que acabó decimosexto, a un punto del descenso.

El partido de ida se jugaría en Cataluña. Un partido con más de 20.000 espectadores, muchos de ellos apoyando al equipo visitante. Hay que recordar que esta zona de Barcelona aglutinaba a gran parte de los almerienses que se fueron de la provincia en busca de una vida mejor en plena dictadura franquista. En los noventa minutos de juego, el partido finalizó con empate a uno. El gol de Rojas dejaba la eliminatoria encaminada. Pero la vuelta nunca se disputó.

El conjunto catalán reclamó alineación indebida del portero Jesús Hierro. El Comité de Competición primero, y la Apelación de la Federación Española de Fútbol después, aceptaron este hecho y la AD Almería se despidió del ascenso en los despachos y no en el terreno de juego.

¿Pero cómo jugó Hierro hasta entonces como titular en el plantel rojiblanco? El 3 de septiembre de 1975, Betis y Almería llegaron a un acuerdo para la cesión del guardameta sevillano. Era el cuarto préstamo de Hierro, y el número máximo permitido era de tres cesiones. La Federación Española avisó que anularía la ficha del portero si el Betis no le daba la baja. El 25 de febrero la AD Almería consiguió una licencia provisional, debido a que cinco días antes la Federación Andaluza le había anulado la ficha a Hierro. La problemática se centró entonces en esa licencia. La directiva almeriense la defiende como legal, mientras que las instituciones futbolísticas del país la consideran ilegitima.

El resultado de esta descalificación del Almería indignó a la ciudad. Se produjeron manifestaciones en plena Transición, una época en las que se reprendían las protestas en las calles. Incluso varios autobuses partieron hacia Madrid para quejarse ante lo que veían como una injusticia. Toda la rabia fue focalizada en Pablo Porta, presidente de la Federación Española de Fútbol, con pancartas como “Porta a la horca”. El motivo era que él era catalán, ligándolo de manera directa con el Terrasa.

Lo cierto es que el caso Hierro pasó a la historia como un año perdido de manera injusta, un traspiés a un equipo en alza. Por fortuna, el equipo pudo ascender a Segunda en la temporada 77/78. Solo se mantuvo en esa categoría un año, ya que subiría a Primera de forma meteórica. La cara y la cruz del deporte.

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