Memorias rojiblancas: dolor y gloria

20/02/2020 Aarón Martínez

Estos días en los que suena otra vez el nombre de Francisco (tras la destitución de Pedro Emanuel fue uno de los que entró en la baraja de entrenadores) y encima coincide con el debut goleador de Suso en el Sevilla, la mente de los aficionados rojiblancos se van con estos dos personajes a la temporada 2013/14. Un año de altibajos, de idas y venidas.

El verano de preparación fue movido por los playoffs de ascenso, la marcha de Javi Gracia y la confección de la plantilla, que se alejaba bastante de las expectativas creadas por la afición. Una pretemporada corta se tradujo en un inicio de liga desastroso. Hasta la jornada 11 no se logró la victoria, y el equipo a finales de octubre se encontraba en la última posición con únicamente tres puntos.

La salvación parecía una utopía hasta el partido en Mestalla. Ese día fue un punto de inflexión. La victoria en un campo difícil fue el inicio de una racha de tres victorias seguidas (Valencia, Valladolid y Osasuna) que hicieron al Almería salir del descenso.

El transcurso de la temporada fue complicado teniendo en cuenta las limitaciones del plantel andaluz. Este se reducía a los destellos de Suso, los goles de Rodri y Óscar Díaz, las apariciones de Aleix Vidal y a la veteranía de jugadores como Soriano, Corona o Esteban. No había mucho más. El gran trabajo desde el banquillo de Francisco fue vital para que ese conjunto se salvase. Sacó petróleo de donde no había.

De las mejores cosas de ese año fueron dos victorias ante rivales teóricamente superiores. El partido 4-3 contra la Real Sociedad de Champions y, especialmente, el 2-0 contra el Atlético de Madrid campeón de liga a posteriori. Entre semana, en un día de frío y con un estadio que mostraba una atmósfera especial, se logró la machada de lograr los tres puntos con dos goles de Verza, que hizo un año notable en el centro del campo rojiblanco.

El final de la campaña fue una montaña rusa. La derrota en la jornada 34 fue un palo para el equipo, ya que se perdió en casa contra el Celta (2-4). La situación era la siguiente: quedaba cuatro jornadas (12 puntos en juego) y el Almería estaba a tres puntos de la permanencia.

Momento de bajas, partido en Barcelona contra el Espanyol que se convertía en una final y… victoria. La aparición de Fran Vélez y dos goles en pocos minutos remontaron un partido que se había puesto cuesta arriba.

Quedaban tres partidos y el rendimiento fue excepcional. Victoria en casa contra el Betis con remontada y gol de Azeez en el último suspiro, triunfo en Granada en el encuentro que prácticamente salva al equipo y tablas en Almería contra el Athletic de Bilbao. Fue el cierre perfecto para una salvación que transmitió mucho por cómo se había conseguido. Francisco fue la clave de lo logrado. La unión ese año también fue uno de los puntos destacables. Un año de dolor y gloria.

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