Memorias Rojiblancas: Calma

14/06/19. Aarón Martínez

Finaliza otra temporada en el Mediterráneo. Un año que acaba con una gran victoria frente al Albacete por 3-0 para poner la guinda en una despedida un tanto amarga. No obstante, este final no es igual que el inicio. Más bien, lo contrario. Los cuatro primeros partidos fueron complicados. Tres derrotas y un solo empate frente al Tenerife ponían al equipo rojiblanco en el penúltimo puesto. Las alarmas saltaban e incluso el puesto de Fran Fernández corría peligro. Era el fin de un verano planificado por la dirección deportiva para reconstruir un equipo que le costaba arrancar.

El punto de inflexión fue la victoria en Málaga en Copa del Rey. Con el equipo B, los jugadores remontaron el partido y pasaban de esta forma de ronda. A partir de este momento, cinco victorias en seis partidos (derrota en Córdoba) con un equipo al alza. Ya empezaban a destacar figuras como Álvaro, Corpas o Rioja.

Sin embargo, una tónica de la temporada asomaba. Cuando el equipo tenía que dar ese paso adelante y asentarse en playoffs, la ocasión no era aprovechada. Frente al Albacete y el Granada no se consigue ninguna victoria y todo se incrementa con la racha negativa de cuatro partidos sin ganar frente a rivales asequibles como Nàstic o Rayo Majadahonda. La primera vuelta se cerraba en Alcorcón, con un empate sin mucho fútbol. Se llegaba al ecuador de la liga en el décimo puesto, cerca de las posibilidades de ascenso.

La plantilla se encontraba en el mejor momento de la campaña. Victorias contundentes y el punto culminante con los tres puntos que se consiguen en Zaragoza. Ese gol de Saveljich es una de las imágenes de este curso. Aunque otra vez iba a suceder lo de la primera vuelta. En el tramo donde más se necesita ser fuerte, el equipo cae. Derrota en Gijón, empate en casa contra el Granada, mismo resultado en A Coruña y catástrofe en Almendralejo con una derrota que sonaba a despedida de ascenso.

Pero hay que destacar algo de todo esto. El Almería se encontraba lejos del descenso, una calma que hacía años que no vivíamos. Desde el ascenso de 2013 para ser más concretos. Ese año, las últimas fechas fueron frente a Elche, Alcorcón, Girona y Villarreal. Y se logró el objetivo de ser terceros y jugarse todo en la localidad valenciana. Es el ejemplo de que un plantel que quiere subir debe ganar a los mejores.

A pesar de no lograr ese reto de volver a la máxima categoría, siempre hay que sacar cosas positivas. Y la primera es lógica. El pichichi de la liga. Álvaro Giménez ha callado muchas bocas y ha registrado unos números por encima de lo esperado. Además del punta, sus acompañantes han sido un lujo. Luis Rioja, José Corpas y Juan Carlos Real han completado una gran temporada.

Los unionistas ha demostrado carácter y dos jugadores ejemplifican como pocos este gen ganador. René Román y Esteban Saveljich han sido claves, dos capitanes dentro del terreno de juego. Quizás lo que más necesitábamos después de varios años duros. Hay muchos más nombres, como Romera, Eteki, De la Hoz o Ibiza. Una plantilla realmente buena.

Ahora se puede producir una desbandada generalizada o mantener el bloque. Fran Fernández se ha marchado de un banquillo que difícilmente encontrará a alguien como él. Todo dependerá de la planificación deportiva de la 19/20. Pero sobre eso hablaré en un futuro.

La calma. ¡Qué bueno que viniste!

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