Lucas Alcaraz no decepciona

05/12/17. Raúl Piñeiro

Cuando un equipo decide cambiar de entrenador, es porque se necesita una reacción inminente y resultados desde el primer día. Desde que el Almería cesara a Ramis, los rojiblancos han sumado 7 puntos, 3 con Fran Fernández y 4 con Lucas Alcaraz. Al entrenador granadino se le pueden discutir muchas cosas, pero lo que está claro es que es un entrenador que no decepciona, ya que tiene un estilo futbolístico que, guste más o menos, es inconfundible e innegociable y, por lo general, Alcaraz es un entrenador bastante fiable. Por eso no tengo dudas de que seguramente el Almería no tenía un entrenador mejor al que recurrir para lograr la permanencia.

El domingo, ante el Tenerife, vivimos un partido típico de los equipos de Lucas Alcaraz, fiel a su estilo. Ganamos, no sin sufrimiento, en un partido que fue un intercambio de golpes, con un Pozo en plan estelar, en el que los ataques sobrepasaron a las defensas y pudo haberse dado cualquier marcador, e incluso con muchos más goles de los que subieron al luminoso. Buena culpa de que el marcador no fuese más abultado la tuvo René, un muro infranqueable para el Tenerife. También tuvo su parte Juan Muñoz, que por fin celebró un gol, pero bien pudo haber metido otros dos si hubiera estado más acertado en sendos mano a mano. El partido fue bastante entretenido, seguramente mucho más de lo que a Lucas Alcaraz le habría gustado. Su equipo dio demasiadas concesiones defensivas y pudo haberlo lamentado al final del encuentro. No lo hizo, y al final se llevó los 3 puntos, que era de lo que se trataba.

Con la victoria, el Almería sale de los puestos de descenso y toma aire.  Mientras que el equipo se acopla y ajusta a los conceptos del nuevo entrenador rojiblanco, lo importante es ir sumando. Y si en el camino recuperamos las mejores versiones de Rubén Alcaraz, impecable el domingo, y sobre todo de Pozo, al que las transiciones rápidas y alternativas de pase le convierten en un jugador casi imparable en Segunda, pues mejor que mejor. Y si encima recuperamos a Kalu Uche, mejor aún. Lo de la defensa tiene pinta de ser más complicado arreglarlo…

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