La identidad no se toca

07/09/19. César Vargas / @_CesarVargas

Saltó la sorpresa ayer a mediodía en Twitter, esa plataforma capaz de sacar lo mejor y lo peor del ser humano, cuando el encargado de las redes sociales de la UDA, imagino y espero que tan estupefacto como el resto de mortales, colgó un horterísimo escudo con un león y la nomenclatura ‘UD Almería FC’ en el perfil del club rojiblanco, acompañándolo, por si fuera poco, de dos equipaciones, una roja y otra blanca, adornadas con franjas diagonales que simulaban un arañazo producido por la zarpa del león. La broma habría estado bien así. Habría sido graciosa, la verdad. Lo tétrico vino con el tuit que siguió al tema, en el que se hacía una encuesta para ver si la extensísima comunidad de Twitter –que no la afición-, aprobaba esta metamorfosis. Es decir, un rocambolesco cambio de escudo, camiseta e identidad puesto en manos del mundo Twitter, ese lugar plagado de trolls, kamikazes y demás perfiles que aguardan, deseosos, que algún juguetito caiga en su mesa para echarse unas risas con él. No parecía la mejor estrategia para que se impusiera la cordura.

Automáticamente, la afición de la UDA se movilizó. El resto de aficiones españolas también ayudaron. Y, aunque los trolls consiguieron que el cachondeo alcanzase el 30% de los votos, el rechazo a este cambio ganaba por amplia mayoría en el momento de escribir este artículo. Sin embargo, el simple hecho de que Turki Al-Sheikh se haya planteado una eliminación tan radical de los símbolos del club es aterrador. Escribía el jefe de deportes de este diario, Paco Gregorio, hace un par de días, cuando la euforia por los tres puntos ante el Huesca y el buen ritmo de venta de abonos eran las únicas noticias de la actualidad rojiblanca, que los periodistas tenemos la misión de ver las cosas desde un prisma más sosegado, sin dejarnos llevar por la emoción del momento. Por eso, debemos alertar. El Almería, como entidad, es de Turki, pero sus sentimientos nos pertenecen a todos. No bajemos la guardia nunca y así nunca se nos arrebatará lo que es nuestro. La identidad no se toca.

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