La esperanza de René

28/05/19. Raúl Piñeiro

No sabemos si estaba previsto de antemano para ese día, pero el Almería anunciaba la renovación de sus porteros, René y Fernando, dos días después del anuncio de Fran Fernández de que se marchaba a final de temporada, desatando una tormenta social que anticipaba una gran bronca para el duelo del domingo ante el Alcorcón. Quizás por eso, en un intento de calmar los ánimos del personal, el club sacaba a la palestra a sus dos porteros.

El secretario técnico dijo que no entendía el pesimismo de la gente (quizás Iban Andrés vive en Narnia y no es consciente de lo que ha sufrido la afición del Almería en los últimos años) y no piensa que sea posible cierta incertidumbre y desasosiego por lo que pueda pasar en el futuro. El hecho de que paguen las bajas cláusulas de nuestros futbolistas y el club no pueda hacer nada al respecto, tampoco ayuda. Así las cosas, si la misión del secretario técnico, como la del director deportivo en la radio del club, dar un mensaje de tranquilidad y esperanza a los aficionados, no hicieron un buen trabajo.

No podemos decir lo mismo de los porteros René y Fernando, que sí demostraron compromiso y convicción. Especialmente involucrado se vio al guardameta gaditano, cuyo mensaje fue ambicioso en rueda de prensa, creedor de que este equipo puede aspirar a cotas altas, y no dudó en enfangarse en las redes sociales, donde escribió: “Pienso y creo que lo vivido esta temporada es el preludio de algo grande”, “creo en compañeros cedidos que me dicen que quieren volver…”, “para crear cosas grandes, hay que creer y pensar como club grande, como plantilla grande y como afición grande” y “Almería se hace grande con la unión”. Mensajes muy potentes y con muchas connotaciones. Llegó a ir incluso más lejos, cuando no dudó en contestar y rebatir a los usuarios, alguno escéptico, y siempre con un mensaje optimista, de convicción.

Somos muchos los que queremos creer al bueno de René. Pero el club no invita al optimismo con su mensaje plano, su proyecto caduco y su falta de orgullo y ambición. Normal que la afición esté desencantada y se desenganche cada vez más…

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