Hartazgo

28/12/17. Rubén Rozas Jódar

La hinchada de la UD Almería es sufridora, a ello le han forzado los futbolistas de su equipo año tras año. Recuerdo hace no tanto cuando este club soñaba con regresar a la élite del fútbol nacional. Tres años de penurias lleva la parroquia rojiblanca deambulando por la categoría de plata. En parte, tengo cierta envidia de equipos como la SD Huesca, sueñan con hacer historia tal y como hicimos nosotros en su momento. Aquellos magníficos años de Unai Emery, un ascenso y un meteórico primer año en Primera División que a punto estuvo de meter a los almerienses en Europa.

A veces parece que la afición unionista pide la luna, o eso quieren hacer ver algunos. Lo que en realidad exige esta es dejar de estar rozando el descenso año sí y al otro también. Mantenerse al menos en la zona media de la tabla, y por qué no volver a soñar con ver a nuestra UDA en un Play-Off. Esta temporada ya es demasiado tarde para ello, los hasta ocho encuentros consecutivos sin vencer que se acumuló durante la etapa de Ramis son un serio hándicap para luchar por algo más que la permanencia. Solo queda intentar que no haya que volver a esperar al último choque para salvar la categoría. Si bien Lucas ya advirtió en Alcorcón que se espera un año de mucho sufrimiento.

La gente ya está muy harta de que siempre sea la misma historia. Los fichajes, a excepción de René, no han dado el rendimiento esperado y el mercado invernal no parece demasiado halagüeño. Entre los dos delanteros traídos este verano suman la penosa cifra de dos tantos entre los dos. Por no hablar también de la casi imposibilidad de ganar a domicilio, esta temporada de momento solo ocurrió en una ocasión, coincidiendo con el inicio del curso.

Decía también Lucas en tierras madrileñas que lo importante es sumar los 50 puntos, independientemente de contra quien se consigan. Está claro que llegar a esa cifra es primordial, no obstante, haciéndolo contra rivales directos tiene mayor premio: tú sumas e impides que tu rival lo haga.

Ojalá que no se vuelva a dejar todo para el último momento. Aunque parece arduo difícil que esto último vaya a suceder.

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