Fuego en el Mediterráneo

09/01/21. Javi Montoya

Ya no sé qué nos queda por ver. Si 2020 fue un año histórico, difícil para quienes lo vivimos y sobrevivimos, este 2021 empieza fuerte. Para bien o mal, hemos dejado de hablar del virus que nos gobierna desde hace un año -y lo que nos quede- para mirar primero al desgobierno de EEUU y a lo que está trayendo Filomena después. En Almería, dos días sin ver el sol y comiendo migas desde el desayuno hasta la cena porque no ha parado de llover. En Madrid y alrededores, el apocalipsis. La UDA debía jugar en Leganés pero no está el finde para bromas.

Una pena, siendo pragmático y quizá algo capullo y egoísta, porque empezó bien 2021 con victoria ante la Ponferradina, tras una primera parte excelsa del equipo rojiblanco en general y del nigeriano Sadiq en particular. El 3-0, si me permiten el juego de palabras, fue de sádico. De asesino en serie al que los informes psicopáticos le atribuyen que se regodea en el crimen.

Otro aspecto positivo que nos dejaba el inicio de 2021 a los futboleros almerienses era la clasificación para la siguiente ronda de Copa, que se jugará en casa ante el Alavés de Rioja, Ximo, Edgar y compañía. Será el próximo fin de semana y la liga cederá protagonismo a la Copa y Supercopa. Eso si no arde el Mediterráneo -hablo del mar más que del estadio, quede claro-.

Cuentan en Sicilia, los más viejos del lugar, que los pescadores hace un siglo sólo se atrevían a faenar de día y procuraban estar de vuelta con el barco temprano, que nunca se les hiciera de noche. No es que tuvieran miedo a la oscuridad o prisa por llegar a casa para discutir un rato más con la mujer. Era tiempo de guerras y temían por su vida, el mar se llenaba de fuego. Y eso, metafóricamente es lo que debe imprimir la UDA al rival de turno, sea aquí o allí. Miedo.

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