Explicaciones y especulaciones

22/08/18. Manolo Serrano

La UD Almería navega por aguas revueltas desde hace ya unos cuantos años. En el plano deportivo las cosas no han ido como todos hubiésemos deseado, pero a casi todo se ha ido acostumbrando uno, quizá tal vez porque la masa social que arrastra la UDA, pese a no ser muy numerosa, si que es comprensiva, más si cabe cuando tiene motivos para ello. Por ejemplo, cuando entiende que un descenso de la máxima categoría es algo natural para un conjunto cuyo hábitat natural, por economía, por seguidores, y en definitiva por recursos, está más adecuado a la segunda división que a la primera, donde hay muchos depredadores contra los que es imposible luchar a largo plazo.

Dicho esto, y pasando al plano extra deportivo, entramos en otros campos mucho más complicados de entender para todos, sin embargo, lo es mucho más cuando quiénes se manejan en esos ámbitos no son del todo claros a la hora de transmitir confianza a sus seguidores. En los años de bonanza, la parroquia rojiblanca conocía las pretensiones de su presidente, pues invertía en fútbol y no tenía reparo en hablar de ello. Después vinieron dos años de transición en segunda y otro ascenso, pero entonces se acabó la inversión y se optó por subsistir precaria y milagrosamente en la máxima categoría un año más y descender nuevamente al siguiente, como era lógico. Hasta ahí todo correcto, repito, nuestro hábitat natural está más cercano al segundo nivel que al primero. ¿Cuándo surgen entonces los problemas y la falta de entendimiento entre club-afición?

Durante las tres últimas temporadas ocurren cosas extrañas en el Almería, incluso en el seno del propio club no le encuentran explicación a muchas de ellas, sin embargo, la afición responde y se sigue abonando, 10.000 fieles permanecieron en segunda. Pese al cabreo tras el fracaso en el primero de ellos, la afición sigue ahí, erre que erre, apoyando a su equipo, pero sigue sufriendo y Alfonso García empieza a desaparecer del primer plano, algo que desconcierta, mucho más cuando repentinamente asegura que «si salen adelante unas negociaciones que está llevando, lo mejor en Almería está por llegar». De aquello no se supo absolutamente nada más. ¿De qué hablaba entonces el presidente?, ¿de un millonario contrato de patrocinio?, ¿quizá de una venta de la entidad a un comprador con mucho mayor potencial del que el empresario murciano pudiera ofrecer?

No se aclaró nada y esto dio paso a un mar de especulaciones en el entorno rojiblanco. Empezaron a surgir noticias de posibles compradores interesados en el Almería, incluso llegando en las últimas fechas alguno de ellos a hacer públicas sus intenciones. Alfonso desmiente todo, pero dejó la puerta abierta de par en par a la venta desde que acabó la temporada, e incluso desde mucho antes, aunque no lo hiciera públicamente como ahora.

La afición ya no entiende nada. La venta de prácticamente todos los jugadores que tenían algún valor en el mercado en los últimos años, hace pensar en que Alfonso quiera recoger beneficios antes de marcharse definitivamente. Justificaciones improvisadas como que el dinero de los traspasos va a parar a la cantera, tampoco contribuyen a entender qué pasa realmente por la cabeza del presidente. Y entre tanto, pasan los años y se pierde el feeling que hubo entre el máximo mandatario y la afición. La ilusión cae en picado, ahora se mide con cuenta gotas, y el malestar crece al tiempo que el ambiente se enrarece.

Si se desea poner fin a todo esto solo cabe una forma posible, el presidente debe hablar muy claro, como lo hacía antes, si no, esto no habrá quien lo entienda. Quiero vender pero no vendo. Lo mejor está por llegar, pero no llega. Tengo algo entre manos, pero no digo qué ni cómo. Este método de tirar la piedra y esconder la mano no ayuda más que avivar el fuego. Por la salud deportiva del Almería y la de la propia afición rojiblanca merecemos explicaciones convincentes de verdad, y si son razonables, no dude que Almería le entenderá, como hasta hace no tanto tiempo hacía, porque las buenas explicaciones evitarán seguro muchas especulaciones.

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