Estrenando zapatos

05/10/18. Manolo Serrano

No era tan difícil, sumar tres triunfos consecutivos después de unos cuantos años sin hacerlo, en concreto desde mayo de 2014, ha desatado la euforia en la afición rojiblanca que parece estrenar zapatos con su nuevo equipo y que desconocía lo que era ilusionarse desde que éste descendiera de la máxima categoría para empezar una era, la del sufrimiento extremo, a las que nos ha llevado año tras año desde entonces.

La afición rojiblanca está irreconocible, alardea de su equipo en las calles, en los bares, en las comidas familiares y se atreve a viajar en masa a Córdoba, agotando en apenas unas horas las más de 500 localidades de las que disponía para ver a la UD Almería enfrentarse a un conjunto hermano, el Córdoba CF, que atraviesa momentos tan difíciles, o más si cabe, como los que hace apenas semanas vivíamos nosotros, con el añadido de que el aspecto económico le está minando y acorralando hacia un desenlace donde no se atisba la luz.

Dejando al margen el sufrimiento de otros, ahora nos toca a nosotros disfrutar un poco, pasarlo bien con nuestro equipo, meterte 350km en el cuerpo hasta llegar al Nuevo Arcángel, pensar durante el trayecto en cómo se desarrollará el partido y fantasear, por ejemplo, con que Corpas meta el centro perfecto para que Álvaro la enchufe y haga otro golito, o con que Juan Carlos lo vuelve a bordar y Chema nos deleite con su clase en el tramo final del choque, cuando desempeñe su habitual rol de jugador revulsivo, que Sekou estrene su casillero como goleador, que Luis Rioja meta la directa y realice la contra perfecta, que Eteki y de la Hoz sigan siendo un muro infranqueable para el rival, o que la defensa en bloque impida hacer un tiro a puerta del contrario, como ante el Reus. No estamos lanzando las campanas al vuelo, solo estamos ilusionados porque nuestro equipo se entrega y lo deja todo en el campo. Es tan simple como eso.

El fútbol es un deporte muy caprichoso, y eso lo hace aún más atractivo, la alegría va por barrios y en muhcas ocasiones no entiende de presupuestos ni de nombres. Ahora el sol sale por la Vega de Acá, mientras la tormenta se aleja a otras tierras. Hoy nos sentimos orgullosos, y mucho, de nuestro equipo y de su técnico almeriense. Y si el carácter, la brega y la entrega de los jugadores sigue poniéndose de manifiesto cada vez que el equipo salte al césped, la afición volverá a lucir una sonrisa, la que denotará y le hará sacar el orgullo perdido. 

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