El valor de Pozo

21/12/17. Javi Montoya

Ante los rumores surgidos esta semana en Barcelona sobre el traspaso del 10 rojiblanco al Barça, me veo obligado a dar mi opinión. Más aún porque el chaval es quien mantiene viva la llama, junto a René, esta temporada. Las dos anteriores, desde que llegara con 19 añitos del City, ha tenido luces y sombras. Sólo necesitaba confianza -tanto cambio de entrenador no puede beneficiar a nadie- y mejorar ciertos aspectos. Hecho esto, con la plantilla actual y visto el rendimiento de sus compañeros de ataque, lleva meses siendo el faro, la luz y el mástil al que agarrarse. Si se apaga, esto se hunde. Como ya habrán escuchado y leído, estamos ante un ‘Pozo y 10 más’ de manual.

Y de otros 10 les voy a hablar. Pero no de Motta, Owona, Morcillo, Nano, Alcaraz y compañía. No de los pocos disponibles que sigue teniendo Alcaraz. Les voy a refrescar la memoria: Felipe Melo, aquel brasileño que vino del Racing con fama de conflictivo por 1,8 millones de euros en 2007 y se fue a la Fiore por 8 kilazos al año siguiente. Primera gran operación triunfo de García. Junto a él y para aquel histórico debut en Primera llegó Negredo del filial madridista por 3 millones del ala. Y al Madrid volvió en 2009 por sólo 2 más, dando más sensación de que al vallecano se le sacó más rendimiento en el campo que en la caja. Pero ese mismo año hubo otra venta, la de Mané: había llegado sin coste en 2004 del Atlético B y fue traspasado al Getafe por 2,5 millones. Operación redonda aunque también con la sensación de haberlo vendido por algo menos de lo que podían.

Ya en 2010, cuarto gran traspaso alfonsiano y de nuevo a Italia: en ese caso fue Chico, que se fue por 5 kilos al Genoa, habiendo costado dos años antes 700.000 euros. Todo con asteriscos y letras pequeñas pero, a priori, gran operación. Pero grande fue 2011 para el señor García, con más de 14 millones recibidos, de los que 10,5 vinieron de Valencia: 7,5 por Piatti y 3 por Alves. Eso sí, en ambos casos sólo medio kilillo más de lo que costaron tres y cuatro años antes procedentes de Estudiantes y Atlético Mineiro, respectivamente. Mejor operación se antojó, ahí están los números, la de Crusat: salió por 2,25 millones al Wigan tras haber llegado libre en 2005 procedente del Lleida. Ese mismo año vino Uche del Wisla y también 6 después se fue al Neuchatel, en los dos casos por un millón de euros. Primera operación con rentabilidad cero hasta la fecha. Y también por esas fechas hubo otro traspaso, el de Juanma Ortiz, que había llegado gratis del Poli Ejido en 2007 y fue fichado por el Rangers por 450.000 euros en una operación llena de rarezas que incluso devolvieron al jugador unos meses más a Almería en calidad de cedido.

Lo del millón de Kalu se repitió al año siguiente con Jakobsen, que vino en 2010 del Aalborg y se fue en 2012 al Copenhage, en otra operación esperpento que nos tuvo en vilo y por poco no cuesta un disgusto mayor en los despachos. También esas dos temporadas nos duró Ulloa, que llegó por 900.000 euros del Castellón y se fue por el doble al Brighton. Ya en 2013, tras una temporada espectacular tomando el relevo goleador del argentino, Charles era vendido por un milloncejo al Celta. Poco se antojó pero sirva de consuelo que había llegado libre del Córdoba. Y en 2014, última gran operación para el presidente: Aleix y los 3 kilos del Sevilla. Pero ojo que después hubo otras menores pero no desdeñables: Hemed vino ese año libre del Mallorca y se fue al siguiente al Brighton por 1,4 millones y dos canteranos como Trujillo o Edgar se fueron al Levante y Granada por un millón y 750.000 euros, respectivamente. El pasado verano, tras dos años para olvidar y haber pagado medio kilo al Betis, Chuli se fue al Getafe logrando el milagro de recuperar 200.000 eurillos sobre lo invertido. Besados, seguramente. Y sí, no me olvido: el kilillo y medio de Osasuna por Quique, que había llegado sin coste en 2014 de Guadalajara.

Y llegamos así a Pozo, que en marzo de 2012 saltó del equipo cadete del Real Madrid al filial del City por la mareante cantidad de 2,8 millones cuando aún tenía 15 añitos. También damos por besados los 500.000 euros para traerlo en 2015 pero es que sería un crimen perderlo para dárselo a un rival directo como el filial blaugrana, por poco más de lo que costó y por menos de lo que se fue a Manchester hace casi 6 años, precio incluso inferior a su cláusula actual. Y una última reflexión: del repaso nostálgico y pecuniario anterior, desde Melo hasta Aleix podemos decir que hubo reinversiones y con lo del brasileño se fichó a Piatti, así como con lo de Vidal se invirtió en Chuli o el propio Pozo. Pero ¿y después? Los 70.000 euros de Owona, tras casi 3 kilos ingresados por traspasos. El déficit presentado en los presupuestos. La posible venta del club que sobrevuela y el señor García pensando más en Urcisol y su propia billetera que en el dichoso fútbol. Ahora más que nunca, nada me hace pensar que vender a Pozo por dos, cinco o quince millones pudiera repercutir en buenos, mejores o fichajes a secas para la UDA. Así se las gasta, es un decir, Alfonso. El tiempo pasará, dirá, dará y quitará razones. Y, como no todo es fútbol ni millones, que nos toque a todos la lotería y tengamos unas felices fiestas aunque sea con reintegros y lo jugado, para reinvertirlo en champán y brindar… ¡Salud!

One Response to El valor de Pozo

  1. Antonio dice:

    Me gustaria saber quiénes trajeron a los que les están dejando dinero Alfonso.. y lo peor que viene, y está por ver.. Lucas no puede hacer de entrenador, ni de secretario y además de entrenador,, pues dirección deportiva es mediocre inepta y no sabe de esos temas an tirado de nombre como pasó con el general, para hacer abonados como con el MAGO,, veremos a ver si todo al final no quedará en manos solo de Lucas,, y no pueda con todo. Entonces se verá un EJEMPLAR DE MARCA MAYOR QUE LA DEL GENERAL.. TIEMPO AL TIEMPO

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.