El nuevo Depor

14/10/20. Raúl Piñeiro

Recuerdo como el Almería de Unai, recién ascendido a Primera, era tachado de Numancia para abajo y su descenso a Segunda se daba por hecho en verano para Navidades. Los agoreros acertaron, pero sus vaticinios tardaron 4 temporadas en cumplirse. Esa gente no disfrutó la experiencia en Primera, porque estaba más preocupada en llevar razón que en otra cosa, y cuando por fin el tiempo les dio la razón, cuatro años después, se les llenó la boca diciendo “ya lo dije”.

 

Hoy tenemos a toda España en contra de nuestro club, su propietario y su proyecto. Llevan desde el minuto 1 machacándonos y prediciendo nuestra desaparición, comparando a Turki con Al-Thani. Aprovechan cualquier oportunidad para engrandecer un descalabro rojiblanco. Se regodean. Así, las 2 derrotas consecutivas ante Sporting y Logroñés, han sido bien celebradas, especialmente en redes sociales. El problema es que en Almería tampoco han tardado las voces discordes en dar la nota. “Vamos a tener el mejor Estadio de Segunda B” (a cuento de la espectacular presentación de la remodelación del Estadio de los Juegos del Mediterráneo) o “Somos el nuevo Depor”.

 

Si la comparación es de este Almería con el Depor de la temporada pasada, es un error. Ni la inversión de ambos se puede comparar (la deuda del Depor era, y es, de aúpa), ni las plantillas (compartimos a Aketxe, pero en poco, o más bien en nada, se parecen ambos proyectos). Ahora bien, si es que es una predicción a largo plazo, como sucedió con el Almería de Unai, quizás tengan razón.

 

Pero para ser el nuevo Depor, tendremos que subir a Primera, ser el ‘Súper Almería’, codearnos con los grandes, perder una liga en el último minuto, ganar otra, ganar Copas del Rey y pasearnos por Europa, tuteando a Milán, PSG, Bayern de Múnich o Manchester United, cayendo en semifinales en un año que merecían haber ganado la Champions. Y si después de dos décadas y pico de éxitos, nos vemos en Segunda B, ya lo veremos. Hasta entonces, disfrutemos el momento y apoyemos al equipo. Lo que menos necesitamos es tirarnos piedras encima. Ya lo hacen los demás…

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