El modelo se degrada

25/06/19. Raúl Piñeiro

Aún recuerdo muy bien una de las primeras entrevistas que le hice a Alfonso García. De la mano de Paco Flores, el equipo había estado a punto de colarse en los puestos de promoción de ascenso a Primera, con una plantilla que de aquellas destilaba mucha más ambición de lo que se destila ahora. En aquella entrevista, el propietario del club trazaba las líneas maestras de lo que quería que ser su proyecto y tomaba como referencia el histórico Súper Depor o el Villarreal, equipos de ciudades pequeñas que se paseaban por Europa, disputaban títulos y hacían un buen trabajo con la cantera.

De aquella ambición nada queda y si durante la temporada se ha hablado de equipos como Huesca o Mallorca (qué más quisiéramos), ahora parece que apuntamos más a un Numancia que echa raíces en Segunda como el Éibar en su día. No se descarta que en un par de años tomemos como modelos a equipos ascensores de Segunda B como Ponferradina o Mirandés, y quizás en 4 o 5 años los modelos sean el CD El Ejido o el Real Jaén (con todos mis respetos). El problema es que, aun poniendo esos clubs como referencia, nosotros no nos involucramos al cien por cien en ese modelo de club. Me explico. El presidente es como ese estudiante vago que hace lo mínimo y menos para intentar aprobar. Y si estudiando 1 hora le da para sacar un 5’5, quizás si estudia media hora le dé para sacar un 5. Y con un cuarto de hora, quizás de para un 4’75 y pelear un aprobado raspado.

En esas está este Almería. Grita a los vientos que sus jugadores son muy baratos y que no puede hacer nada para retenerlos. Mejorarles sus pírricos contratos ni se contemplan. De hecho, si esos pírricos contratos se van, pueden ser reemplazados con otros contratos aún más bajos. Invertir el dinero recaudado durante todos estos años tampoco. Las cuentas económicas del Almería son un misterio. Y así todo. Y no es una cuestión de dinero, ya que no se necesitaría tanto dinero para hacer las cosas bien, se trata de orgullo y ambición, algo que el presidente perdió hace mucho tiempo. Y si el club no transmite orgullo, ¿cómo queremos que la afición se sienta orgullosa y responda en masa?

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