El miedo viste de rojiblanco

29/05/18. Manolo Serrano

Hasta hace menos de 48 horas la UD Almería se había ido escapando jornada a jornada del descenso, coqueteando con él, acariciándolo en varias ocasiones, pero sin llegar a caer en sus redes desde que Lucas Alcaraz se hiciera con el equipo y lo sacara de la zona roja dos semanas más tarde, allá por la jornada 17 de campeonato.

La historia posterior ya la conocen, los rojiblancos mejoraron en resultados, se convirtieron en un conjunto más ordenado, aseado en defensa aunque siempre con grandes carencias ofensivas. Todo ello nos llevó a creer en algunos momentos que esta temporada sería más tranquila, no para tirar cohetes, pero al menos para no sufrir como en las anteriores.

Sin embargo, nunca hubo la sensación de que verdaderamente este Almería estuviera hecho para otra cosa que no fuera pelear por evitar ser uno de los cuatro peores de la categoría y la confianza de la grada en el equipo no era plena. Con la llegada del tramo final del campeonato, y echando un vistazo previo al calendario de los rojiblancos, las dudas rondaban el Mediterráneo, donde había que cimentar la salvación, pero donde nos resultaba casi una proeza derrotar al Barcelona B o hacer lo propio con el Granada.

El tropiezo ante el Alcorcón ha llegado en el peor de los momentos, sin apenas capacidad de reacción, cuando todo el pescado está prácticamente vendido, con muchos equipos a tiro de salvarse frente a rivales que no se juegan nada o tienen muy complicados sus objetivos, por lo que no depender de tí mismo a estas alturas es sinónimo de tragedia.

La afición rojiblanca siempre ha estado y estará con su equipo, pero hay que reconocer que el miedo que invadió a nuestros futbolistas el pasado domingo se ha traspasado ahora a la mayoría de los seguidores del Almería, que entramos en un verdadero shock al conocer que el resto de conjuntos si habían dado la cara, mientras que, perdónenme la expresión, los pardillos de turno eramos esta dichosa vez nosotros, los almerienses, a costa de quienes cordobeses, tarraconenses, alcorconeros, leoneses o albaceteños, parecen haber encontrado la víctima perfecta para salvar sus muebles.

Son muchas temporadas en el alambre, quedan cinco días para conocer el desenlace de una historia que pinta fea. No por ello vamos a dejar de creer en nuestro equipo, pero el miedo de momento nos invade, al menos a la afición. Le toca al equipo responder esta vez con la valentía que no demostró el domingo. Es hora de dar la cara, y de esperar que otros equipos compitan con dignidad hasta el último minuto, tarea difícil, para que nos vamos a engañar, en algunos casos como el del Rayo Vallecano.

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