El año de la esperanza

30/12/18. Javi Montoya

Puede 2018 haber sido para la UDA ese punto de inflexión necesario para seguir por el camino que le lleve a destinos más agradables. Los últimos años, por estas fechas, no tenía -ni yo ni nadie en sus cabales- argumentos para esgrimir algo parecido… Sino todo lo contrario. Por fin Fran Fernández ha tenido la confianza y la oportunidad de demostrar lo que  es capaz de conseguir si le dejan: aún nada, ya; y a la vez todo. Él y sus jugadores han devuelto a la afición almeriense esa ilusión perdida. Recuperar la dignidad y el orgullo es lo mejor que nos podía pasar a todos.

El año empezaba como empezaban los anteriores y, por suerte, llevó a un final de temporada en el que se pudo celebrar la salvación, cuando ya sí que parecía imposible y allá por el mes de junio sí que vimos el precipicio con la nitidez del que sabe o cree saber que de esa no sale. Por fortuna, como decía, aquello pareció de una vez por todas el momento más bajo y miren que los ha habido. Pero es que no parecía tampoco haber fondo para tocar y a un desastre le sucedía otro.

Tras el verano, con un inicio de temporada titubeante en cuanto a resultados, todo cambió: justo en cuanto estos empezaron a acompañar, fue volviendo la ilusión y pese a que siga habiendo momentos de duda son más los rayos de esperanza. Como muestra, el botón que engaña menos que la prueba del algodón: pese a que hay puestos en los que objetivamente creo que cualquiera pudiera pedir refuerzos, como el de central, estamos a punto de que se abra el mercado de invierno y no se dejan escuchar muchas voces ni cantos de sirena, más allá de los habituales rumores y chascarrillos habituales de la época. Al año nuevo que comienza sólo le pido que siga la esperanza. Y para usted que me lee, todo lo mejor. ¡Salud!

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