Desde la Puerta de Purchena. Tiki taka

15/10/18. Elias Paredes Fernandez (Socio N.º 6 de la U.D. Almería)

Ha tenido que pasar más de una década para que se volvieran a oír los “olés” en el Mediterráneo, este Almería me recuerda al de Emery cuando, al principio, nadie daba un duro por él y luego nos hizo disfrutar del mejor fútbol que se ha visto en el Mediterráneo, de aquel fútbol en los que jugaban un tal Felipe Melo, un tal Negredo… y un montón de jugadores sin nombre, pero con una implicación que me recuerda a lo que tenemos ahora. Muchos aficionados nos frotábamos los ojos el pasado sábado ante la UD Las Palmas con ese segundo gol del Almería en el que interviene media plantilla, para culminar una jugada digna de ser visionada en las escuelas de fútbol.

Posiblemente me ciegue la emoción en este artículo, pero tenemos tanta gana de ver algo de luz que un simple destello nos da la vida y nos llena de ilusión, sí, de una ilusión desmedida, es la verdad, pero como yo me digo, disfrutemos del momento.

El Almería ganó con solvencia, ganó por casta, ganó por intensidad, por ganas y porque le echó lo que hay que echarle a un partido que, por presupuesto y calidad, lo habría perdido por goleada, pero en el fútbol, y eso es lo bonito de este deporte, hay un valor añadido que es la actitud, y en eso este Almería ganó por goleada a un equipo hecho para ascender.

Resultaron ridículas y hasta patéticas las declaraciones de Manolo Jiménez al término del encuentro llorando como una magdalena de lo que pudo haber sido y no fue, le recordó al mundo entero de que el Almería metió un gol en fuera de juego cuando eso en el mundo del fútbol es de lo más normal, o los penaltis no pitados, o los que pitan con faltas cometidas a 10 metros del área, o los goles que anulan siendo legales, o cuando hay distintos raseros de medir según quien sea el equipo en cuestión, amarillas para unos y rojas para otros, o ni siquiera amonestación en acciones similares, en esto el Almería podría escribir un libro, o sacar los brazos produciendo lesiones que atentan a la integridad física de un jugador que ni siquiera son merecedoras de una amonestación, “es que los brazos no se los van a meter en los bolsillos porque los pantalones del jugador no lo llevan, los de entreno sí, decía Manolo Jiménez en la rueda de prensa y se quedaba tan pancho, pero Eteki salió con un diente menos y el que le produjo el incidente, un tal Sergio Araujo con una nómina que le cuadruplica, quizás producto de la rabia e impotencia ante el marcaje al que fue sometido, fue invisible a los ojos de un árbitro malo que salió abucheado en el ecuador del encuentro por su parcialidad en acciones intrascendentes, pero que estas, poco a poco, van minando la moral de un jugador, te faltó señorío Manolo a la hora de enjuiciar un partido en el que unos jugadores con un presupuesto  infinitamente inferior al tuyo te dieron un baño de juego y de valores.

También me hacen gracia los que vaticinaban, allá por el mes de agosto, ruina, desolación y malos augurios y ahora se deshacen en elogios con los que sentenciaban a galeras, cosas de la vida que no merecen ni un renglón de crítica, estos agoreros han quedado retratados de por vida.

Pero vamos a centrarnos en este grupo y en el que ha obrado este milagro, y que no es fruto de la casualidad, un entrenador de Almería, joven, con poca o nula experiencia en el fútbol profesional, que viene de 3ª división, pero que con trabajo, humildad y mucho sacrificio ha conseguido crear un grupo que lo da todo en el campo, que como decía Sandoval juegan como los indios y que han enamorado a una afición que se siente entregada en cuerpo y alma con ellos, nos faltaba eso, ver implicación, carácter y ganas, y lo que es mejor, con un margen de mejora impresionante, prácticamente acabamos de empezar, nos queda lo mejor.

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