Crónica. Y el desastre llegó al Mediterráneo

27/05/18. Manolo Serrano

UD Almería 0-0 AD Alcorcón

Tras una buena primera mitad de los rojiblancos, al Almería le pudo la presión en un segundo tiempo en el que fue incapaz de inquietar a su rival. 

El empate no le vale de nada a un Almería que entra en descenso a una jornada del final y en la que ya no dependerá de sí misma. 

Última jornada de liga en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, penúltima del campeonato, en la que Almería y Alcorcón luchaban por conseguir la permanencia matemática en segunda frente a un campo que presentaba la mejor entrada de la temporada, 12.678 espectadores, y donde se colgó el cartel de no hay billetes. Para esta gran final Fran Fernández apostaba por un once en el que Verza sustituía al sancionado Sulayman y Pozo partía en la media punta en lugar de Tino Costa, como novedades con respecto a la semana pasada.

El partido arrancaba con dominio alterno y un Pozo enchufado que se apoyaba en el enorme estado de forma de Pervis para forzar así los locales dos córners por banda izquierda antes de cumplirse el minuto 5, los mismos que dispusieron los visitantes en los siguientes cinco, para seguir con las alternancias en un partido de alta tesión.

Un robo de balón por la derecha dio origen al primer disparo peligroso del Almería, en el que Motta buscaba sorprender a Casto por su palo corto. Pero la guerra sin cuartel de ambas escuadras estaba en las zonas alejadas de la porterías, por lo que la gran intensidad de partido no se traducía en ocasiones, más allá de otro lanzamiento desde la frontal de Rubén Alcaraz que detuvo Casto.

Ya en el 27, un fallo permitió a Juan Muñoz fusilar a Casto aunque el colegiado anuló el tanto por fuera de juego que no era. Un fallo muy importante en un partido con mucho en juego.

Las incursiones de Pervis hacían daño por la izquierda, aunque no encontraban premio. El Almería se venía arriba pasada la media hora y empezaba a estar más cerca del uno a cero. Otro robo de balón de Nano por la derecha supuso un centro chut que despejó por bajo Casto. Pero el Alcorcón seguía teniendo mucho que decir en el partido, y lejos de amilanarse ante el tirón de los locales, se sacudió la presión con un disparo lejano de Bruno Gama que se estrellaba en el larguero para alivio de los rojiblancos.

En el tramo final del primer acto se animaba mucho el Almería, primero tras un pase de Pozo a Motta, a la espalda de la defensa, en la que el lateral centró para que Juan Muñoz cabeceara forzado, cuando Pervis entraba como una exhalación en mejor posición. Después en otro enorme pase del mago Pozo, también a la espada del central, en el que Juan Muñoz buscó el tiro cruzado ante Casto, pero que encontró antes la puntera del defensa que envió a córner. Al descanso, empate a cero y las espadas por todo lo alto en el Mediterráneo.

El arranque del segundo tiempo empezaría con polémica, al anular el colegiado un tanto de los visitantes, obra de Alvaro Peña, en boca de gol, por falta previa de un atacante amarillo a Motta, que acabó chocando con René. Del primer susto pasamos, en apenas cinco minutos, a un segundo en el que Peña estrellaba el esférico, de tiro potente y lejano, en el larguero.

Los rojiblancos parecían estar más desordenados y el Alcorcón buscaba sacar provecho de ese inicio dubitativo de los de Fran Fernández, que se desgallitaba desde la banda dando órdenesa los suyos. El primer cuarto de hora fue de dominio y control del Alcorcón, por lo que el técnico rojiblanco realizó dos cambios, Caballero por Pozo y Tino Costa por Verza.

En el 66 Nono lanzó desde la frontal buscando la escuadra, y apenas un minuto después Fidel asisitía a Juan Muñoz, que obligaba, con su disparo desde el borde del área, a lucirse a Casto. Los nervios iban en aumento y con ellos los errores, sobre todo en la retaguardia de los locales, muy imprecisos y poco contundentes.

El último cambio de Fran Fernández fue el de Javi Álamo por Nano, con los rojiblancos pasándolo realmente muy mal, agazapados en su área, a merced del Alcorcón e incapaces de hilvanar dos pases seguidos. La presión había podido con los locales.

Al final no hubo capacidad de reacción, ni una sola llegada, ni un acercamiento al área contraria. Los resultados fuera no favorecieron en absoluto, todos los rivales directos vencieron y el Almería entra en descenso a una jornada del final. El desastre se acabó consumando con el empate ante el Alcorcón en el último partido en casa. La UD Almería ya no depende de sí misma y esperará un milagro en la última jornada en Lugo.

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