Crónica. El Almería aguanta el asedio chicharrero en un partido vibrante

30/11/19. Miguel Cano

 CD Tenerife 1-3 UD Almería

El combinado de Guti repetía el 4-4-2 en el Heliodoro Rodríguez López en un choque que buscaba su segunda victoria consecutiva. El Tenerife, con nuevo entrenador, necesitaba para escapar de los puestos de descenso. Fernando repetía en el once en detrimento de René, Aguza entraba como titular por el sancionado Petrovic y Maras volvía al eje de la zaga tras sanción.

El Almería comenzó el choque amasando el balón pero no le valía para generar peligro. La parroquia local se quejó por una posible falta a Dani Gómez en la . Minutos después, Aguza provocó una falta después de un contraataque que él mismo se encargaría de botar. Tanto los jugadores como el público se manifestaban enfadados por el criterio del árbitro en las acciones.

Ambos conjuntos dejaban bastantes espacios. Los atacantes se plantaban fácilmente en el uno contra uno. Aún así, eran Aguza y Corpas los que tenían las primeras opciones de atravesar los pasillos interiores.. De la intensidad de los minutos iniciales, se pasó a una relativa tranquilidad en la que tanto rojiblancos como blanquiazules alternaban sus posesiones.

Suso dispuso de la primera ocasión clara en el 23’. Su chut, seco y pegado al palo, fue desviado ligeramente por un defensor. Cuatro minutos más tarde, Lazo adelantaba a los suyos tras dos rechaces para convertir su quinto tanto de la temporada. El extremo recogió un balón muerto cerca de la portería y no perdonó a Ortolá.

Para alegría de su equipo, el mismo protagonista colocaba el 0-2 instantes después. Tras marcharse de dos, buscó a Juan Muñoz, cuyo pase atrás aprovechaba el gaditano para sacarse un disparo raso con el interior. El cuadro chicharrero pretendía levantar la cabeza aunque sus ataques eran algo más anticipados que antes. Sin embargo, en el 38’, reducía diferencias Borja Lasso con un potente cabezazo a centro de Suso.

El tanto animó a un Tenerife que recuperaba cada vez más rápido el esférico. Lazo intentaba explotar los espacios dejados por su rival pero este disponía de dos ocasiones claras en los minutos finales. Solo Owona podía bloquear el disparo a bocajarro de Nahuel. A continuación, Fernando perdió el balón muy cerca de sus dominios, fallo que desembocó en un centro en boca de gol al que estuvieron muy cerca de llegar dos atacantes

La segunda mitad comenzaba con una intensidad que se veía interrumpida rápidamente por la lesión de Nahuel. Darwin Núñez no se terminaba de creer su fallo en el pase de la muerte de Martos. Al igual que la primera parte, las defensas se tambaleaban con los ataques verticales, elemento que buscaba evitar el Almería para controlar el encuentro.

Pasados los instantes iníciales, los visitantes parecían haberse asentado en el verde. Igualmente, Ortolá frustraba el mano a mano de Juan Muñoz con una parada propia de balonmano. Hacia la hora de partido, el palo desesperaba al delantero sevillano. El Tenerife no se rendía y Dani Gómez disponía de un mano a mano aunque algo esquinado.

Ningún equipo dominaba al otro, aunque la apuesta del técnico local por la doble delantera empezaba a incordiar a los zagueros rojiblancos. Los chicharreros encontraban con facilidad a a Dani Gómez y a Malbasic (ingresado en el 66’), jugadores destinados a finalizar las jugadas. La primera sustitución de la UD Almería se producía en el 74’. Chema entraba por Juan Muñoz y se posicionaba como mediapunta.

El Tenerife no terminaba de cerrar las jugadas pero llegaba con facilidad a la portería almeriense. En cambio, sus contrincantes ya no se asomaban con tanta frecuencia a la parcela defensiva tinerfeña. El gesto de Guti denotaba nerviosismo e inconformidad con los últimos minutos de su equipo, que comenzaba a ser asediado cada vez más.

También lo probaban los locales en el balón parado. A falta de ocho minutos, el remate de Carlos Ruiz se marchaba a la izquierda. Con el objetivo de defender mejor las acometidas blanquiazules, Jonathan Silva ingresó en detrimento de Lazo. El Almería ya no jugaba en el campo de su rival. Ni Chema ni Darwin conseguían hacerse con la pelota. Su equipo intentaba alejar el peligro lo máximo posible a través de balones rifados.

Se acercaba el final y el Tenerife no desistía. Nada más comenzar los cuatro minutos de descuento, Fernando tenía que detener un chut esquinado de Malbasic. Darwin también quería ser protagonista y un minuto después se inventaba un sombrero para disparar después sin demasiado ángulo. El mismo era sustituido por Romera. Finalmente, terminaba el vibrante partido y los nervios rojiblancos con el tanto de Aguza.

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