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09/09/17. Javi Salvador

El calendario nos indica que no se ha acabado el verano. La vida en nuestra ciudad parece hablar en otro idioma. Con las sombrillas recogidas, las playas semi vacías y el fútbol ante nuestros ojos, el otoño toca a la puerta, aún sobrepasando los 30 grados. Kase cantaba: “Septiembre llega con su: ¡oh dios mío! Con ropa veraniega va a joderse de frío”. Pero claro, él no es almeriense.

Y entre toda la nostalgia, el fútbol. Que no es que no hubiese llegado, pero que no lo había hecho en serio. Despertados en la jornada 4, es momento de comenzar a dilucidar lo que será este año para la UD Almería. El equipo renovado, cosecha las dudas que su predecesor sembró. Ramis sigue, y con él, su modelo. El equipo juega bien –exceptuando la pachanga de Copa-, hace un fútbol vistoso que entretiene al aficionado, obliga al rival a entregarse al máximo para arañarle puntos y compite. Competir.

Tras un verano en el que el técnico ha podido planificar la plantilla a su antojo, se espera que este Almería sea mucho mejor que el de las dos últimas temporadas. Cierto es que ha podido ganar los tres partidos ligueros. No menos cierto es que ese discurso ya lo hemos escuchado, e ilusionarse con este club tiene un precio caro.

La oportunidad que se le presenta al Almería contra el Lorca es de gran importancia. El primer partido en casa, contra el Oviedo, no puede ser tomado en serio. No ya por lo que ocurrió sobre el césped, sino por lo que ocurrió en las gradas. Una afición en Feria, con problemas en el fondo… Hoy volverán muchos abonados que no pudieron estar ante los asturianos. Ahora, con casi dos meses con el balón rodando, el equipo se presenta ante su afición. El objetivo es demostrarle que los cambios han surtido efecto. O, al menos, que pueden hacerlo a no muy largo plazo. Empieza lo serio.

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