Chuli y el síndrome de Aiert

15/09/16. Raúl Piñeiro

Piñeiro

En mis 22 años como seguidor rojiblanco, Almería CF primero y UD después, he visto pasar por nuestra tierra a todo tipo de jugadores, para lo bueno y para lo malo. Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que ciertos fichajes me ilusionaban y hasta los defendía con pasión. Me sucedió con Roberto Martínez, flamante fichaje del CF en su ascenso a Segunda procedente del Mérida pero que 2 temporadas antes había sido pichichi de la categoría de plata con el modesto Palamós. Tanto me ilusionó su fichaje que su dorsal y nombre elegí para mi camiseta de esa temporada. Lamentablemente, su rendimiento no correspondió a las expectativas que yo tenía de él.

Algo similar me pasaría en el siguiente ascenso a Segunda de la mano de Juan Casuco. Se nos había marchado el ariete almeriense Raúl Sánchez, que firmó por el potente entonces UD Salamanca, y además del croata Mate Bilic, cedido por el Zaragoza, el conjunto almeriense incorporaría a un delantero vasco que rallaba la treintena y que nunca había jugado en Segunda División. Su nombre era Aiert Derteano Elorriaga, conocido futbolísticamente como Aiert, y venía precedido por su fama de goleador en el norte de España, especialmente en el Lemona, el Zamora o la Ponferradina, equipo del que procedía y con el que en media temporada había logrado 13 goles en 17 partidos. Aiert no era del agrado del técnico almeriense, y en el único partido que le recuerdo, jugó tan solo 18 minutos, sustituyendo precisamente a Bilic, en la derrota en Copa del Rey ante el Córdoba. Eso, unido a lo que vimos en pretemporada, sirvió para ver que era un jugador con un futuro muy corto en nuestra tierra como así fue, ya que en el mercado invernal se marcharía al Zamora y jamás volvería.

Chuli, preocupantemente, va camino de convertirse en el Roberto Martínez o Aiert de turno. El delantero onubense fue uno de los grandes fichajes de la temporada pasada. Era el delantero más cotizado de la categoría gracias a sus 11 goles en 21 partidos que disputó con el Leganés en solo media temporada. Media segunda se peleaba por él, pero Alfonso García pujó fuerte por un jugador que ya había triunfado con Sergi y cerró su fichaje por 5 temporadas previo pago de 500.000 euros. Chuli no respondió a lo que se esperaba de él y su primera temporada fue tan mala como la del equipo que casi da con sus huesos en Segunda B. En condiciones normales, en caso de una oferta de su ex Leganés, donde había triunfado y que además había ascendido a Primera, y, sobre todo, tras su mal año por nuestra tierra, el delantero onubense habría firmado por los madrileños con los ojos cerrados. Sin embargo, Chuli se había ganado la confianza de Soriano, jefe en mando, y decidió darse una Segunda oportunidad en nuestra tierra. Que Chuli tiene mano con el entrenador rojiblanco se demuestra con los fichajes de Fidel y Diamanka, avalados personalmente por él.

Chuli empezaría la temporada de titular, pero decir que está negado con el gol seria quedarse corto. Se le ve muy pasado de revoluciones, con ganas de meter el segundo gol antes que el primero. Se nota la ansiedad con cada partido que juega, cada balón que le llega… Y eso se transmite a la grada, que se desespera, con lo que la presión aumenta aún más. Así las cosas, Quique, su rival por el puesto en el once, solo ha necesitado un partido para comerle la tostada con un gol y dos asistencias. Parece difícil que Quique pierda el sitio y ahora es cuando Chuli afronta el reto más importante de su carrera. En sus manos está dejarse llevar por el síndrome Aiert y pasar con más pena que gloria por nuestra tierra o darle la vuelta a la situación y demostrar que Chuli es aun uno de los mejores delanteros de la Segunda División…

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