Cero autocrítica

26/06/18. Raúl Piñeiro

Se acabaron las vacas gordas. El Almería bastante tiene con mantener plaza en la Liga de Fútbol Profesional. No lo digo yo, lo dijo el presidente el otro día en UDA Radio, escudado por su flamante director deportivo. Los fichajes deslumbrantes de antaño, la Primera División y la Ciudad Deportiva son temas ya muy lejanos. A este Almería le toca sufrir y rezar como lo llevamos haciendo desde hace varias temporadas para a duras penas lograr la permanencia in extremis.

Aun así, desliza el presidente que hemos tenido mala suerte en estos años, que si las lesiones, que si esto o aquello, pero que quien sabe, quizás la temporada que viene, con un poco de suerte, nos coloquemos arriba. Como el Huesca. Como el Leganés en su día. Y se queda tan pancho. Autocrítica cero, todo lo contrario. “¿Qué mal le he hecho yo al Almería?”, se sorprende. No entiende que la gente esté harta de ver como se devalúa el capital deportivo de la entidad al tiempo que tiramos por los suelos la cada vez poca dignidad que tenemos.

Temporada tras temporada hacemos operaciones ventajosas como la de Fidel, nuevo jugador de Las Palmas. En su día se fueron Charles, Aleix y Quique, en operaciones muy ventajosas, y ya sabemos quiénes vinieron a sustituirlos. Claro que el dinero lo guardamos para la Ciudad Deportiva. Más similar a la operación Fidel fueron las marchas de Chuli, Borja o Kalu Uche, pero en esos casos la reinversión de sus sueldos fue un verdadero desastre.

Así las cosas, la buena noticia fue la confirmación de Fran Fernández como entrenador del primer equipo. Me habría gustado que fuera una apuesta decidida del club, pero mucho me temo que si se ha apostado por él, es por otros motivos. De cualquier forma, lo bueno es que el entrenador del Zapillo sigue al frente y, a partir de ahí, hay que ver que plantilla le montan. No tiene pinta de que sea una maravilla. Es posible que incluso sea peor que la de la temporada pasada. Lo que está claro es que la afición, desde el principio, buscará respuestas más arriba, tanto en Corona como en Alfonso García. La paciencia se agotó hace tiempo…

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