Caprichos del destino

07/06/18. Rubén Rozas Jódar

Una temporada más la UD Almería estará presente en la categoría de plata. En Lugo no se completaron los deberes, pero por fortuna dio para aprobar. La derrota de la Cultural Leonesa en Soria permitía que a los rojiblancos les bastase con un empate para conseguir la permanencia. Cuando todo parecía perdido, al transformar Carlos Pita el penalti señalado a favor del conjunto lucense, apareció un rayo de esperanza con el tanto de Fidel Chaves cuatro minutos más tarde. Caprichos del destino, uno de los jugadores más criticados por los seguidores almerienses, permitía que estos recuperaran la ilusión por ver a su equipo lograr la salvación. Esta ilusión se prolongaba aún más tras conocerse el segundo gol del Numancia frente a los leoneses, dando más alas a los rojiblancos.

Pero el sufrimiento no iba a acabar ahí, pasaban los minutos y los gallegos continuaban llegando con peligro a la portería defendida por René, a lo que se unían los nervios al conocer que la Cultural Leonesa recortaba distancias en Soria. Al final salió cara y los almerienses sellaron la permanencia en el Anxo Carro.

Fran Fernández hacía posible el milagro tras sufrir una única derrota en sus siete partidos al frente del primer equipo rojiblanco, seis de ellos tras la marcha de Lucas Alcaraz. Al técnico almeriense se le saltaban las lágrimas tras el pitido final; en sala de prensa se le veía super emocionado, había entrado en la historia de la UD Almería al obtener una agónica permanencia, demostrando que él tiene que ser quien lidere la nave rojiblanca el próximo curso.

En Lugo Fran vivió su primer encuentro dirigiendo al primer conjunto de la UDA, y en Lugo fue donde salvó a los indálicos, quienes evitaban caer al infierno por tercera temporada consecutiva in extremis. Cabe recordar que en tierras gallegas los rojiblancos lograban ascender al fútbol profesional hace ya más de tres lustros. De esta manera, la comunidad gallega permanecerá en la memoria de la hinchada almeriense para siempre.

Increíble también los más de 1.000 km, y otros tantos de vuelta, que recorrieron los cerca de 300 fieles rojiblancos para apoyar a su equipo. Ese equipo que últimamente le da más disgustos que alegrías, pero aún así permanecen al pie del cañón. Inolvidables serán aquellas lágrimas derramadas al término y durante el enfrentamiento. Un sufrimiento extremo, que ojalá no se tenga que volver a repetir, porque Almería y los aficionados rojiblancos se merecen soñar con vivir grandes tiempos como en épocas anteriores.

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